Con casi 85 años de historia, el Calavera CF es una entidad consagrada en el fútbol base sevillano pero sus méritos trascienden el ámbito de lo meramente deportivo ya que el club realiza también una importante labor social. Se trata de la faceta menos conocida de un club que en el año 92 contaba con un sólo equipo y que actualmente son 13 los que conforman la entidad, once de ellos federados.

La directiva actual destaca que «el Calavera es una gran familia». Por eso, aunque el ascenso de categoría está siempre entre los objetivos del club, las metas se centran más «en crear equipos y que la escuela de fútbol no decaiga, para que niños y jóvenes puedan practicar su deporte en unas instalaciones dignas y que aprendan valores como el respeto, la deportividad y el trabajo en equipo», destaca Manuel Díaz, secretario del club.

La escuela de fútbol del Calavera CF -que ya no es municipal- cuenta con casi 300 niños de la categoría Pre-benjamín, Benjamín, Alevín e Infantil que entrenan, según la edad, de 16:00 a 19:00 horas en las instalaciones del club. Unas instalaciones del Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Sevilla que mantiene una junta rectora y en las que «además de dar patadas a un balón se realizan otras muchas actividades», señala Pepe García, responsable de las mismas.

Así, «tenemos un aula de recuperación escolar en la que se les da clases de apoyo a los niños para que compatibilicen siempre la práctica del fútbol con sus estudios. Contamos, además, con varios ordenadores y también les enseñamos nociones de informática», señala García quien adelanta que «tenemos en proyecto acoger talleres con el fin de atender a las personas mayores del barrio, ya que queremos que estas instalaciones las disfruten todos los vecinos del entorno».

El club está muy vinculado con el barrio. De hecho «aquí se celebran actividades de la Velá del barrio de La Corza, y no se les cobra nada, y también utilizan las instalaciones muchos vecinos del entorno de la calle Hespérides que celebran en estos locales fiestas infantiles. Además, muchos fines de semana, los padres de los niños de las distintas categorías realizan aquí barbacoas con las que se fomenta la convivencia entre ellos y se refuerzan los lazos de equipo entre los menores».

El compromiso del Calavera con sus vecinos le llevó a realizar una campaña solidaria el pasado mes de diciembre, cuando se recogieron «90 kilos de alimentos que se entregaron a Cáritas para que fuese repartido entre las familias más necesitadas del entorno». Esta acción social tendrá una segunda parte, pues el club está estudiando iniciar una nueva campaña aunque, en este caso, «estamos pensando en donar las equipaciones antiguas así como material deportivo en buen uso a alguna entidad que trabaje con niños y jóvenes de África, para que todo el mundo, en cualquier rincón, pueda practicar el fútbol», declara García.

Mejoras en las instalaciones

La junta rectora del club acaba de realizar una serie de mejoras en las instalaciones del Centro Deportivo Calavera, situado en la calle Hespérides. Así, se han colocado cinco toldos en las gradas y se han sustituido termos de agua caliente, unas mejoras que han sido posibles «gracias a la aportación extra de los padres y a la recaudación de las rifas que a lo largo del año realizamos», afirma el coordinador del Calavera CF, Antonio Román.

El club paga una mensualidad por el uso de las instalaciones por lo que asegura que «la subvención del Ayuntamiento y la cuota de los jugadores apenas nos dan para ir sufragando los desplazamientos de los equipos aunque, por fortuna, hemos conseguido un patrocinador para la última equipación: Catunambú». Por ello, la directiva sostiene que «estamos abiertos a cualquier vía de financiación externa, pues nuestras necesidades son muchas y la labor que hacemos es ejemplar».