Josué Brachi es un campeón «de peso». A sus 20 años de edad, este vecino del Polígono San Pablo ha batido ya 30 récords de España en su deporte, la halterofilia, una disciplina con la que ha conseguido escalar hasta lo más alto, logrando en 2012 una temporada casi perfecta al erigirse subcampeón del mundo y campeón de Europa en la categoría de 56 kilos.

Brachi llegó a San Pablo con unos doce años. Al lado de su casa había un gimnasio en el que se entrenaba este deporte y fue su padre quien lo animó a probar, recuerda. «Al principio no me gustaba mucho pero conforme fui compitiendo, me iba animando. Hoy día estoy dedicado a la halterofilia al cien por cien, y todo se lo debo a mis entrenadores, Manuel Bermejo Díaz y Rosario Muñoz Villalón, que me acogieron y me enseñaron lo que sé», resalta.

Actualmente, este sevillano está viviendo en Madrid, en el centro deportivo de alto rendimiento Joaquín Blume, en donde además de entrenar unas cinco horas diarias estudia Bachiller. Su próximo reto llegará en marzo, cuando compite en los preliminares para ir al campeonato europeo absoluto que tendrá lugar en el mes de abril, por lo que se encuentra «concentrado en los entrenamientos, pues los descuidos se notan mucho en las marcas», asegura.

Esta disciplina diaria le impide viajar a Sevilla todo lo que le gustaría, limitando sus visitas a dos únicas veces al año: en Navidad y en verano. «La halterofilia exige mucho sacrificio. Es duro no poder ver a la familia ni a los amigos del barrio, pero es algo que yo he elegido», declara Josué, quien añade que «hay quien lo considera un deporte de brutos, pero el levantamiento de peso es muy técnico y si tienes una buena base puedes ir superándote en kilos».

Asegura que lo «normal» en un campeonato internacional para tener opciones a medalla es «levantar un poco más del doble de tu peso» y que durante su participación en el último mundial junior «logré batir tres récords de España: en arrancada, en dos tiempos y en total olímpico».

Brachi es consciente de que «este deporte no da para vivir toda la vida» y explica que «el máximo potencial se alcanza entre los 25 y 30 años, que es cuando el cuerpo se asienta y se obtiene la fuerza definitiva». Por tanto, declara que «a los 35 años, más o menos, los deportistas dejan de competir, aunque depende de cada caso».

Hasta entonces, a este sevillano le queda un largo camino por delante y muchas metas que volver a batir, aunque puede competir con la tranquilidad de saber que el nombre de Josué Brachi está ya escrito con oro en la historia de la halterofilia nacional.