Los niños del Distrito San Pablo-Santa Justa han salido a la calle en la tarde de hoy, 6 enero, al encuentro con sus reyes preferidos -Melchor, Gaspar y Baltasar- para darles una afectiva despedida. El pabellón municipal de deportes ha sido la sede que ha acogido, por primera vez, a la cabalgata de los Magos de Oriente y en los alrededores se han concentrado cientos de padres con sus hijos. Los pequeños han esperado impacientes el discurrir de carrozas para vivir la última lluvia de caramelos del año; un dulce «aguacero» que muchos ya habían saboreado la noche previa, pero que había sabido a poco y quedaban ganas de más.

Con una media hora de retraso ha empezado a caminar la Estrella de la Ilusión por la calle Doctor Laffón Soto, a la que han seguido el resto de las carrozas que forman la comitiva. Un desfile en el que no han faltado romanos, magos, egipcios, personajes de cuento ni deportistas de la automoción, dando vida a un mundo de fantasía que ha inundado todos los rincones del itinerario establecido. Un recorrido de cinco horas de duración que se ha mantenido a paso ligero hasta pasar Kansas City, que ha queddo momentáneamente cerrada al tráfico.

Los beduínos han ido animando a los presentes a ritmo de silbato y coreografías improvisadas, y entre los miembros de la charanga se han visto personajes populares muy queridos por los niños, como es el caso de Papá Noel, mostrando una vez más «que la rivalidad con los Reyes Magos es sólo una leyenda urbana», ha declarado.

Las carrozas de sus Majestades han sido las más jaleadas, especialmente la del rey Baltasar, a la que los niños le han pedido sobre todo pelotas, peluches y muñecas Barbie. Los caramelos se han dispensado en bolsas cerradas, lo que ha facilitado enormemente las labores de los operarios de Lipasam, cuyo operativo compuesto por ocho personas y una barredora ha cerrado el cortejo real.

En el discurrir de la cabalgata se han acentuado las medidas de seguridad, tras el desagradable suceso ocurrido en el cortejo de Reyes Magos de Málaga. Por ello,  una voz ha alertado constantemente por megafonía a los niños que no se acercaran a las ruedas de las carrozas, y los vehículos jeep que tiraban de ellas estaban escoltados por personal que ha incidido en las barreras establecidas a modo de protección.