A la frase «Nos vemos en Casa Paco» le sigue la irremediable respuesta «Sí, pero ¿en cuál?». Si se introduce en Google «Casa Paco», el buscador ofrece 21.300.000 resultados. Coín, Madrid, Jaén… rara es la ciudad que no tiene un establecimiento hostelero con este nombre. Si la búsqueda se amplia añadiendo «Sevilla», el número de hallazgos se reduce hasta los 3.460.000. Pero si, en un alarde de optimismo, el hambriento navegante decide hacer click en «Voy a tener suerte», el mapa de Google colocará su puntero en la calle Luis Huidrobo, en el único Casa Paco, el buen comer, marca registrada.

Tapa de pulpo en Casa Paco

«Le puse Casa Paco porque me llamo Paco», explica el propietario, de apellido Cruz. «Cuando registré el nombre, Casa Paco, el buen comer Sociedad Limitada pensé que estaría ya cogido, pero me equivoqué», recuerda. Corría el año 1999, «trabajaba en el azulejo, me quedé en paro y, por circunstancias, tuve que montar el bar», relata Paco.

En apenas cuarenta metros cuadrados, diez de ellos dedicados a la cocina, Paco ha instaurado la república del buen comer. Pulpo a la parrilla con salsa de boletus edulis, Delicia de foie con queso y manzana, Cebollitas francesas con mouse de foie y crema holandesa… son algunos de los atractivos de este establecimiento. La carta, que supera ampliamente la centena de recetas, es una claro compromiso con la calidad.

«Así es Casa Paco, es mi forma de pensar», afirma Francisco. «La apuesta por la calidad, que hice al empezar con la actividad, es la que ha salvado mi negocio», asegura. Desde hace dos años, lejos de cerrar o despedir, también se puede tapear en Casa Paco II, en la calle Muñoz Seca. En total, trabajan once personas en ambos establecimientos.

«Nunca me esperé el éxito que hemos tenido; siempre se nace con ilusión, pero la hemos superado de largo», confiesa Paco. La clave: «el boca a boca». «Siempre fue nuestra mejor publicidad», explica. «Llegan gente de Madrid, Barcelona… con el sitio que tenemos, el que viene a Casa Paco no llega por casualidad», confirma.

Tapa de cebollitas de Casa PacoEn torno a la barra se sitúan los comensales. El espacio es pequeño para la altura gastronómica de sus platos. «Tratamos de dar lo que otros no tienen», argumenta Paco. «Para comer chipirones a la plancha, cualquiera encuentra diez bares antes que el nuestro», razona. «Pienso siempre en mejorar», desvela.

«Antes del Casa Paco nunca había pisado una cocina y mi experiencia en los bares era siempre en la barra, pero como cliente», recuerda el propietario. «Empecé yo solo, fui mirando y aprendiendo, metí a un cocinero y poco a poco hemos ido mejorando hasta ser lo que somos hoy», relata.

«La mejor prueba de que lo estamos haciendo bien son los platos, siempre vuelven a la cocina rebañados», destaca.

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