«Probar antes de comprar». Ésta es la filosofía comercial que han puesto en marcha David Hermoso y Carolina Gómez, propietarios de «Rodar Sports», un comercio peculiar situado en la Carretera de Carmona -número 30, local 22- y que hará las delicias de los amantes del patinaje.

El establecimiento ofrece clases de patinaje gratuitas de dos horas de duración a cualquier cliente que entre en el local, con la posibilidad de alquilar el equipo completo para iniciarse en este deporte por tan sólo cinco euros. «La idea es que la gente pruebe la experiencia de ir sobre ruedas, que vea sus cualidades para la práctica de la actividad y que se ponga en manos de un profesional para aprender nociones básicas antes de realizar cualquier inversión», declara Carolina. Por lo general, «una vez que prueban la experiencia, acaban enganchados para siempre, por lo que es entonces cuando nos demandan un equipo que se adapte a las características concretas del patinador», asegura.

«Rodar Sports» nació en noviembre de 2009 ante el «boom» de nuevos «riders» que trajo de la mano la red de carriles-bici implantada en toda la ciudad, pues «nos dimos cuenta de que faltaban establecimientos especializados de material para patinadores, así que decidimos embarcarnos en esta aventura», explica David.

Los propietarios aseguran que el patinaje ha sufrido una «evolución conceptual», pues «hace unos años se asociaban más con un juguete para niños, pero hoy se percibe como un medio de transporte ecológico y apto para cualquier tipo de edad». De hecho, en la escuela de patinadores de «Rodar Sports» ofrecen clases a muchos padres y madres que quieren compartir este deporte con sus hijos aunque, en la mayoría de los casos, «los niños suelen ser los alumnos aventajados, ya que en cuanto se caen dos veces al suelo suelen salir patinando. Los mayores vienen con más miedos, pero con unas cuatro clases pueden defenderse sobre ruedas», explican.

Las clases se imparten los miércoles de 19:30 a 21:00 horas en dos niveles: iniciación y avanzado; y los sábados, de 11:00 a 13:00 horas, para niños y padres y en los mismos niveles. El precio de las cuatro clases, de dos horas de duración, ronda los 25 euros.

La escuela cuenta con tres monitores y la primera lección del temario es «aprender a caerse», declara David. «La primera vez que te pones unos patines es inevitable caerse pero, cuando sabes cómo tienes que hacerlo, el riesgo de lesiones se reduce al mínimo», concluye.

Los interesados en «catar» esta experiencia no tienen más que dirigirse al establecimiento y ponerse a rodar.