En el barrio Huerta de Santa Teresa hay un comercio donde la primavera dura todo el año: Floristería Los Caprichos. Se trata de un negocio familiar situado en la calle Guillén de Castro esquina con Sebastián Recasens cuyos orígenes se remontan a 1971 y que actualmente regenta la segunda generación.

Al frente del local está Guadalupe Rodríguez y su marido Carlos Castro, quiénes señalan que «somos la única floristería que permanece en activo en el barrio, ya que han abierto algunas más pero han acabado cerrando». Las claves del éxito, según la propietaria, está en «no defraudar nunca la confianza que depositan en ti los clientes y en ofrecer un producto de calidad» pues explica que «las flores son como el jamón, las hay de pata blanca y de pata negra. A gusto del consumidor».

La empresa lleva 42 años surtiendo a Cupido de artillería floral en San Valentín, que se celebra el próximo 14 de febero, «el día más importante del año a nivel comercial para una floristería y también el que más sufrimos, ya que no sabemos cómo van a salir las cuentas», señala Guadalupe. Aún así, se muestra orgullosa de llevar tantos años en el barrio ayudando a sus clientes y vecinos «a afianzar los lazos sentimentales con sus parejas», contribuyendo así a que «el romanticismo no decaiga pese a la crisis» aunque, según explica, «las flores hoy en día se utilizan tanto para celebrar el amor como las rupturas».

De hecho, entre las muchas anécdotas que adornan los más de 25 años de dedicación a su negocio tras la jubilación de sus padres, Guadalupe recuerda que en alguna ocasión le han encargado una corona funeraria cuyo destinatario no había fallecido, sino «que estaba tan vivo que la recibió en persona».

Entre las flores, la rosa roja sigue siendo «la reina» de Los Caprichos, la especie más vendida para expresar el afecto. Un sentimiento que en este caso incide en el bolsillo ya que el precio de las rosas en San Valentín se incrementa «hasta en un 40 por ciento». Aparte, los tulipanes gozan de gran popularidad actualmente, pues «los adornos florales también obedecen a modas».

El perfil de los clientes «sigue siendo predominantemente masculino, aunque cada vez son más mujeres las que se animan a reglar flores», señala el matrimonio Castro-Rodríguez. Se trata de un regalo «con el que siempre se acierta», aunque tiene la contrariedad de que «es efímero». No obstante, existen trucos para prolongar la vida a un ramo de flores, según los expertos de Los Caprichos. Así, se aconseja desestimar falsos mitos como «el disolver una aspirina en agua o echar unas gotitas de lejía al recipiente» y se recomienda actuar únicamente «cortando el tallo al ramo, metiéndolo en un jarrón con agua y renovarla diariamente, evitando las temperaturas extremas». De esta forma, las flores lucirán su olor, color y frescura mucho más tiempo.