Una casa no es un hogar hasta que no está «vestida» y en esa tarea la firma de referencia en Sevilla para varias  generaciones ha sido Pueyo. Encontrar una lámpara, un cuadro o algún objeto del menaje doméstico con este sello ha sido habitual en las casas desde principios del siglo XX  y no sólo en Sevilla y provincia. También en el norte de África, por dónde se expandió este «emporio empresarial» hoy venido a menos pero que sobrevive en el Polígono Industrial Carretera Amarilla, echándole un pulso a la crisis y a la «desleal» competencia que ejercen los comercios chinos.

Actualmente, la empresa está en manos de los hermanos José Luis y María José del Pueyo, la tercera generación familiar, quienes dirigen las operaciones de la tienda de lámparas y regalos que permanece abierta en la calle O´Donnell, en el casco histórico de la ciudad, y las dos líneas de negocio que mantienen en la calle Economía del polígono industrial: el centro comercial de la lámpara y el cuadro, y el cash de hostelería, este último dedicado a suministrar todo tipo de menaje -loza, cristalería, cubiertos, etc.- a profesionales del sector.

«El servicio a los locales de restauración es lo que nos tiene más activos, ya que la venta de artículos para el hogar ha caído en picado en los últimos años, al igual que la venta del arte, lo que nos ha llevado a cerrar varias tiendas», declara José Luis del Pueyo quien, bromeando, comenta que, pese a las dificultades, «aquí seguimos, intentando sacar adelante la empresa, para desterrar el tópico de que un negocio no sobrevive a la tercera generación».

Historia de Casa Pueyo

Los orígenes de Casa Pueyo están vinculados a Vicente del Pueyo Íñiguez, abuelo de los actuales propietarios, quien llegó a Sevilla a finales del siglo XIX desde la comarca de Cameros, en La Rioja. Por ello, la primera fábrica de molduras que montó llevó el nombre de «La Camerana» y se ubicaba por la calle Don Pedro Niño, según apuntan sus descendientes.

En los años 20 se abrió otra en Triana, en la calle Castilla, «justo enfrente de la capilla del Cachorro, una hermandad con la que tenemos mucha vinculación familiar», explica José Luis, quien continúa contando que fue en la década de los 40 «cuando se abrió la tienda de la calle Feria, la primera en diversificar su oferta, pues además de molduras se vendía cualquier artículo que hiciera falta en un hogar, desde objetos para la cocina, para el lavabo e incluso juguetes».

En el año 58, tras el fallecimiento del fundador, la empresa se constituye en dos sociedades: una para la línea de molduras y otra para el menaje del hogar, comenzando así la venta de lámparas. El negocio siguió creciendo, lo que obligó a los entonces propietarios a abrir el primer almacén de Casa Pueyo situado en la calle Conde de Torrejón, además de nuevas tiendas en el Cerro del Águila; Marqués de Pickman; O´Donnell, especializada en lámparas; y una galería de arte en la calle San Pablo.

En el año 76, la fábrica se trasladó de Triana al polígono Carretera Amarilla y en el 79 se compró otra nave que acogió al almacén de Conde de Torrejón, unas instalaciones que sufrieron un estrepitoso incendio en el año 1994 y que obligó a la empresa a reconstruir el edificio siniestrado. Esta enorme inversión sumada a la proliferación de tiendas «todo a cien» y a una incipiente crisis económica llevó a la necesidad de prescindir de algunos establecimientos. «La histórica tienda de la calle Feria se mantuvo hasta el año 2001 y en 2010 echó el cerrojo la galería de arte de San Pablo, la última en decir adiós», subraya del Pueyo.

En la actualidad, entre los establecimientos en activo -O´Donnell y Economía- la empresa mantiene a una plantilla de 15 personas. Respecto al futuro del negocio, los propietarios se muestran expectantes y señalan que, «dadas las circunstancias actuales, nos conformamos con sobrevivir día a día».