Hay monitores de los talleres del Distrito San Pablo-Santa Justa que son algo más que monitores. Sin duda, un ejemplo es Carlos Nogales en sus talleres de Bailes de Salón Inicial 1 y Bailes de Salón Intermedio 1 y 3.

El delegado del Distrito, Jaime Ruiz, no ha querido dejar la ocasión de visitar su taller de Baile de Salón Intermedio 1 y comprobar in situ lo que ya sabía. «Carlos Nogales es una institución en los talleres del Distrito por su dedicación y entrega. El cariño con el que se entrega a la enseñanza hacen de él algo más que un buen monitor, hacen de él un excelente amigo de todos sus alumnos».

Y es que este sevillano de 41 años es una persona muy polifacética ya que además de ser un reputado maestro de Bailes de Salón es Licenciado en Historia del Arte, siendo premiada su tesina, Iglesia Parroquial de Consolación del Aznalcóllar. Historia y Arte, con el Premio «Ascil» a la Investigación Local de la Provincia de Sevilla. Lo que le permite además impartir talleres de Patrimonio Histórico en otros Distritos.

Como él mismo cuenta, «para mí los Bailes de Salón empezaron siendo un hobby para superar una mala etapa de mi vida. Sin embargo, pronto el que era mi monitor me vio cualidades y me animó a dar clases. Así, desde el 2002 empecé a impartir talleres de Bailes de Salón y lo que empezó siendo una afición se ha convertido en un trabajo y en uno de los ejes de mi vida».

Sin duda, el valor humano de Carlos es igual o mayor que su calidad profesional. Así para sus alumnos, que son legión, Carlos es algo más que un monitor, es un animador social que a través de su profesionalidad y complicidad hace las semanas más amenas para muchas personas que esperan con ansia cada día su taller, en el Distrito.

Y es que su alumnado procesa por Carlos una auténtica admiración, así para Josefa Mayor (Pepi para los compañeros), alumna de su taller de Baile de Salón Intermedio 1, «Carlos, a mi manera de entender, utiliza un sistema y método de enseñanza únicos. Llevo once años con Carlos desde que me inscribí con él la primera vez. Sin desmejorar a nadie, todos los años pido estar en sus clases. Es un monitor muy constante y machacón que hasta que no has aprendido un paso no para. Además, cuando algún alumno se ha sobrepasado con él, todos nos hemos quedados admirados de cómo ha controlado la situación y la diplomacia con qué lo ha arreglado. Es muy tímido, eso sí, pero esa timidez la utiliza además para saber escuchar a todos sus alumnos. En definitiva para mi Carlos Nogales es un maestro insuperable».