Más de 70 voluntarios hacen posible cada día el funcionamiento del economato solidario de María Auxiliadora, gestionado por las Salesianas en la calle Gólgota 18, en el distrito San Pabol-Santa Justa. Nació en octubre de 2010 con el objetivo de atender las necesidades de las familias víctimas de la crisis, una coyuntura económica que ha colocado al borde deal abismo a muchos ciudadanos en los dos últimos años, quienes se han visto obligados a recurrir a la benficencia para poder comer y ponerse ropa de abrigo con la que afrontar el invierno.

El economato comenzó atendiendo a unas 30 familias y «actualmente supera las 400», señala la coordinadora María José Cabet, quien explica que «el perfil de pobres ha cambiado mucho en los últimos años». De hecho, «ya no responde sólo al cliché de familias de zonas marginadas que nunca han tenido recursos y que han vivido al borde de la indigencia. Ahora atendemos muchos casos de progenitores con estudios superiores;  abogados, periodistas y empresarios a los que la crisis les ha dejado sin nada, a los que les han embargado su chalé, su negocio y su vivienda y que, por ser autónomos, no tienen derechos a prestación alguna y cuentan con hijos a su cargo», declara Cabet.

El economato funciona como un supermercado normal, pero «el precio de los artículos está a una cuarta parte por debajo de su valor de coste». Las 34 instituciones solidarias que colaboran con el economato asignan un carné a cada beneficiario tras estudiar su caso. Ese carné está dotado de un crédito de entre 7 y 10 euros mensuales, e incluye el día en el que pueden realizar su compra. «Este es un barrio muy tranquilo, por lo que con esta gestión evitamos que en la puerta se nos acumulen grandes colas de gente, lo que podría crear malestar entre los vecinos, ya que aquí vienen personas de todos los barrios de Sevilla», apunta la coordinadora.

Muchos de los artículos de este «supermercado solidario» están limitados a un máximo de ocho unidades con el objetivo «de evitar la reventa» y son los voluntarios los que asesoran a las familias sobre cómo hacer la compra: «nos hemos encontrado con casos en los que se gastaban casi todo el crédito en dulces, chocolates o productos de higiene, ya que los alimentos básicos los conseguían de otras entidaes benéficas, por lo que actuamos de inmediato para asegurarnos de que el carné está en manos de quien de verdad lo necesita y que hace un uso responsable del mismo», aclara María José Cabet.

La Familia Salesiana gestiona también un local anexo con más de 112.000 kilos de alimentos no perecederos donados por Cruz Roja procedente del plan de ayuda alimentaria del Fondo Español de Garantía Agraria. Aquí se almacenan pasta, leche, aceite de oliva, azúcar, legumbres y conservas que se entregan gratuitamente a los titulares del carné del economato y que se abre dos veces al año.

Apadrinamiento

De las más de 400 familias atendidas en el economato, la mitad están apadrinadas por los voluntarios. Se trata de un sistema de colaboración que las Salesianas quieren fomentar este año 2013 entre los ciudadanos. Para ello, «sólo deben aportar la cantidad de 25 euros al mes, una cuantía que garantiza no sólo la superviviencia de una persona, sino de toda una unidad familiar», señala Cabet.

Además, como novedad, el economato ha abierto un servicio de ropero gratuito con tallas para mujeres, hombres y niños. Son artículos a estrenar en su mayoría donados por comercios y grandes superficies que quieren aportar su granito de arena con esta causa. Un hecho que constata, tal y como señala la coordinadora del centro, «que en tiempos de crisis aumentan las necesidades, pero también la solidaridad de los sevillanos».