Los alumnos de 2º de bachillerato del Instituto de Eduación Secundaria San Pablo se han despedido del que ha sido su centro de estudios durante seis años. La tarde de ayer estuvo cargada de emoción tanto por parte de los padres, como de los profesores y, por supuesto, de los alumnos.

Un total de 30 alumnos de 2º de bachillerato dijo adiós ayer por la tarde al que fuera su instituto durante seis años y, con él, a los profesores que les han guiado en sus estudios durante todo este tiempo y a sus compañeros de viaje, aunque seguro que a la mayoría de estos mismos los seguirán viendo y compartiendo la nueva etapa de sus vidas. El IES San Pablo se despedía de la promoción 2012-2013 que se marcha para cursar estudios superiores.

A los padres no les faltaba una cámara de fotos o video y, por supuesto, un paquete de pañuelos por lo que pudiera pasar cuando su hijo o hija subiese al escenario. Una de esas madres era Sara Ordaz para quien el día de ayer era el último en el Instituto San Pablo, y era el último tanto para la madre como para el hijo, él se graduaba y ella se marchaba de la presidencia del Ampa «estoy triste porque han sido muchos años aquí, él va a empezar unos nuevos estudios, un nuevo sitio, nuevos compañeros y para mí también es una despedida porque al graduarse él yo me tengo que marchar del Ampa» comentaba la madre.

Con tanta emoción era normal que se escapase alguna lágrima entre el graderío. Un video con fotos que recordaban cada momento que aquellos alumnos habían pasado juntos, unas palabras de sus profesores y la recepción de orlas construyeron una tarde que será difícil de recordar. Para amenizar el acto y hacerlo aún más elegante, estuvieron tres alumnos del conservatorio Francisco Guerrero que fueron interpretando piezas en algunos intervalos del acto de graduación. Dichas actuaciones fueron fruto de la colaboración entre el distrito San Pablo-Santa Justa y el instituto quien pidió el favor y desde el distrito ofrecieron su ayuda sin lugar a dudas.

Algunos marcharán a la universidad, otros en cambio estudiaran grados superiores y, otros, quien sabe, viajarán al extranjero a buscar suerte, lo que esta claro es que aunque cierren la puerta del San Pablo es un sitio que siempre le tenderá una mano porque el centro ha formado tanta parte en su historia como ellos de la del instituto.