El término más correcto para definir a El Zodíaco es «intercomunidad privada de uso público». Esto, según el representante de los vecinos, Ángel Naranjo, les ha ocasionado más de un quebradero de cabeza porque, según critica, «la línea entre una cosa y otra es demasiado difusa y muchas veces varía en función de los intereses».

Alrededor de 800 viviendas componen la intercomunidad El Zodíaco, cuyo nacimiento se remonta al año 72. El movimiento vecinal  resurgió pronto, ya que «la promotora Bética de Viviendas Sociales dejó muchas cosas sin terminar en la zona, por lo que tuvimos que asociarnos para reivindicar las actuaciones pendientes», explica Naranjo. El terreno pertenece a los vecinos, pues cada uno tiene escriturado en propiedad el 0,38 por ciento de la parcela total de la intercomunidad, pero las instalaciones (jardines, espacios deportivos, etc.) son de uso público.

En estos últimos 40 años, El Zodiaco ha cambiado bastante, asegura el representante vecinal. De hecho, «hemos creado zonas verdes, hemos instalado el riego por aspersión, hemos instalado juegos para los niños y se han vallado todos los jardines. Y todo lo mantenemos los vecinos», aclara. De hecho, «si hay que pintar las vallas lo hacemos nosotros, si hay que recuperar el acerado, también. El Ayuntamiento no interviene porque para eso nos dicen que somos un barrio privado pero, cuando solicitamos cerrar una calle que es nuestra y la pagamos en el IBI con el objetivo de regular el acceso de coches al barrio, nos dicen que no. Para eso somos de titularidad pública».

La intercomunidad pretende que las calles Antonio Gala y Rafael Alberti «sean de uso exclusivo para los vecinos», y que el tráfico acceda «por una puerta eléctrica». Además, quiere regular el aparcamiento en la zona, limitándolo a 500 vehículos, ya que «si cualquier día ocurre un incendio, los bomberos no pueden acceder al barrio, pues los coches ocupan cualquier espacio libre, llegando hasta la triple fila», recalca.

La entidad vecinal se queja de que cuentan con «deficiencias» como que «el alcantarillado tiene 40 años y está dando problemas y que las tuberías del agua potable de la mitad de las viviendas de la calle Antonio Gala contienen amianto, un mineral contaminante». El presidente de la asociación exige «la intervención municipal al respecto, pues pagamos en concepto de sustitución y mantenimiento a Emasesa, como cualquier otro vecino de Sevilla».

Otras actuaciones

Aparte de estas demandas, cuyo problema radica más «en la complejidad de definir competencias (públicas o privadas) que en falta de voluntad política», Naranjo asegura que «las relaciones con el Distrito son bastante buenas». De hecho, la Intercomunidad de propietarios El Zodíaco está representada en el pleno de la junta municipal, órgano desde el que se vehiculan sus peticiones.

Y son muchas las que se han llevado a cabo, según el Distrito.  De hecho, «se han realizado obras de saneamiento en calle Antonio Gala, se ha colocado un banco en el parque Párroco Morón Ríos, se han puesto placas de reserva de aparcamiento para motos, se ha procedido a la recogida de bolsas de basura en la calle Rafael Alberti, se ha realizado el solado de una zona terriza en la calle Rafael Laffón esquina con Andrés Segovia, se ha revisado el alumbrado y se ha reparado un tubo roto desde el edificio a la red general en la calle Rafael Alberti».

Se trata de actuaciones resueltas entre 2011 y 2012 y, para el próximo año, el delegado del Distrito San Pablo-Santa Justa, Jaime Ruiz, se ha comprometido a «realizar una poda en el primer trimestre de 2013 y a colocar  juegos para mayores en el Parque Morón Ríos».

A este respecto, el Ayuntamiento aclara que «intervenimos en El Zodíaco hasta donde la calificación del barrio nos lo permite». Por ello, respecto a la petición del cierre de la calle Antonio Gala y Rafael Alberti, fuentes municipales señalan que «es una petición reciente de la asociación vecinal, por lo que se está estudiando la viabilidad de su demanda». Igualmente, el Gobierno local recuerda que «la asociación vecinal ha mantenido muchas reuniones con Emasesa, donde se les ha informado de que el amianto no es tóxico ni supone riesgo alguno para la salud».