El portavoz municipal socialista Juan Espadas y la concejala Encarnación Martínez han visitado esta semana la iglesia evangélica Horeb de San Pablo en respaldo a la ayuda solidaria que prestan con el servicio de unos 1.300 almuerzos y cenas semanales a familias con necesidades del barrio a las que también se les apoya con alimentos no perecederos, ropa, enseres y calzado. «Es una labor encomiable la que se realiza de forma voluntaria y con escasos recursos y es admirable conocer cómo cada ONG o entidad solidaria de la ciudad con las mínimas posibilidades que tiene se organiza como puede para acceder al Banco de Alimentos, a las donaciones y a la recogida de alimentos para después distribuirla con criterios de necesidad», explica Espadas.

Con todo, el socialista pide a Zoido que «no deje caer la acción municipal, que fortalezca y refuerce los servicios sociales comunitarios que se prestan desde el propio Ayuntamiento y que en sus dos años de mandato se han venido debilitando por la dependencia excesiva de los programas que vienen de otras administraciones y por la decisión de delegar mediante la transferencia de recursos a ONG la labor asistencial que también forma parte de las competencias municipales».

«El Ayuntamiento debe mantener una programación propia y, sobre todo, debe aportar el personal y los medios que, con criterios técnicos y experiencia, gradúe de manera profesionalizada las prioridades para cubrir las necesidades. Zoido no puede seguir sin cubrir las vacantes del personal de servicios sociales en la situación crítica por la que atravesamos y que desborda los centros asistenciales», explica.

En dos años de mandato de Zoido en que han crecido las subvenciones a colectivos y entidades caritativas «se han reducido los presupuestos propios para el programa de Zonas de Transformación Social y el servicio municipal de ayuda a domicilio, han desaparecido actuaciones sobre el colectivo gitano o de inmigrantes pese a que las necesidades son crecientes y evidentes». «No se puede mantener la tónica de la externalización de la atención sin que haya un equipo propio municipal y profesionalizado que se encargue de asegurar que toda esa ayuda sigue el circuito necesario y prioritario, que garantice el trabajo de las ONG y que además prepare y ejecute proyectos para evitar que más familias en riesgo de exclusión social sean arrastradas por la crisis», concluye.