Los miembros de la asociación de vecinos La Unidad del Polígono San Pablo se muestran «muy contentos y satisfechos» con la nueva iluminación que el Distrito San Pablo-Santa Justa ha instalado en las inmediaciones del antiguo centro de Formación Profesional ADA, un foco «de basura, de restos de botellona y de hogueras que tenía atemorizados a los vecinos del barrio B», según manifiesta el presidente de la entidad, José Manzano.

El representante vecinal asegura que «en la próxima junta municipal del Distrito San Pablo-Santa Justa agradeceremos al delegado, Jaime Ruiz, esta actuación, una vieja demanda de la asociación que por fin se ha visto cumplida». Manzano declara que los vecinos «daban un rodeo enorme para no pasar por delante del antiguo edificio educativo», ya que la zona «estaba muy oscura, minada de excrementos de perro y continuamente la ocupaban grupos de jóvenes que se metían dentro de las instalaciones para beber o robar lo poco que quedaba».

El aumento de puntos de luz en la zona «ha disuadido a las personas que merodeaban por el antiguo instituto educativo», señala Manzano quien recuerda que «constantemente teníamos que llamar a la Policía para avisarles de que estaban robando en el interior» y añade que «ahora lo que queda es que la propiedad del edificio lo limpie y lo adecente un poco, para evitar que las instalaciones sigan deteriorándose como hasta ahora».

Historia del edificio

las instalaciones del centro de Formación Profesional pertenecen a la Asociación de Utilidad Pública de Carácter Benéfico ADA, quien empezó a desarrollar su labor social en el Polígono San Pablo pero que, hace tres años, se trasladó a un nuevo edificio situado en Sevilla Este. Desde entonces este inmueble quedó vacío, a la espera de darle un nuevo uso «de carácter social y benéfico» según confirmó el director de la escuela de FP ADA, Javier Fernández-Montes, a Sevilla Ciudad.

La idea de la propiedad era desarrollar un proyecto para un Centro de Día, con el objetivo de atender a la población anciana del Polígono San Pablo, una iniciativa que está actualmente paralizada «por la falta de apoyos económicos», según subrayó el director.