Los Reyes Magos han dejado en el Polígono San Pablo una lluvia de miles de euros. Y es que el Cuponazo de la ONCE de ayer, 4 de enero, ha dejado en el barrio 300.000 euros. El número agraciado en el sorteo ha sido el 67.952, dotado con 30.000 euros al cupónvendido por Joaquín Cruz Rojano, quien de lunes a viernes está repartiendo suerte en su punto de venta habitual, ubicado en la avenida de El Greco esquina con la calle Sinaí.

Josefa Martínez Pozo, vecina del cuponero y residente en el bloque 6E de la Plaza del Polo, ha sido una de las diez personas premiadas con un cupón. Asegura que lleva más de veinte años abonada al mismo número, pues «el 2 me ha dado siempre mucha suerte, pero nunca antes me había tocado el cupón», resalta. Cuenta que fue su vecina y mujer del propio cuponero la que esta misma mañana le dio la noticia del premio: «Yo no me lo podía creer y luego nos abrazamos las dos llorando de alegría», recuerda todavía emocionada.

Afirma que lo primero que hizo fue llamar a sus dos hijas, que viven en Sevilla Este, para darles la noticia y que el último en enterarse fue su marido: «Mis hijas me dijeron que no llamara a mi marido, que había salido, porque él padece de la tensión. Así que esperé que llegara a casa para decirle aquí que nos había tocado el cupón y él tampoco se lo creía».

La afortunada dice que «el premio es para ayudar a mis dos hijas, que les hace mucha falta, pues tienen hipoteca y uno de mis yernos lleva cuatro años en el paro». Asegura que es «el mejor regalo de reyes que me podría imaginar», aunque lamenta que «si me hubiera tocado antes de que acabara el año, Hacienda no tendría que llevarse el 20 por ciento».

En el mismo sentido se pronuncia el vendedor del cupón, Joaquín Cruz Rojano, quien manifiesta que su única pena es que «el Estado se va a quedar con el 20 por ciento del premio», y «sé que a quién le ha tocado es gente trabajadora a la que le hace falta el dinero».

El cuponero, quien lleva 28 años trabajando en la ONCE, declara que «yo estaba acostado y fue el gestor comercial el que me llamó para decirme que había dado el premio. Todavía no sé a quiénes les ha tocado, pero son gente de San Pablo y de la Huerta de Santa Teresa, pues el 90 por ciento de mis clientes residen en estos barrios».

Cruz Rojano llevaba 16 años sin dar un premio, por lo que manifiesta que «estoy muy contento por haber hecho un poco más felices a mis vecinos». Declara que cuando un cuponero da un premio de este tipo suele aumentar las ventas por lo que, en parte, asegura que «es como si el premio también me hubiera tocado a mí».