La asociación de vecinos Los Granados ha mostrado su preocupación por el hecho de que la calle peatonal Ben Salh de Sevilla, donde la entidad tiene su sede social, «se está quedando sin árboles» debido «al comportamiento incívico que mantienen los dueños de varios perros de gran tamaño, que permiten que sus mascotas arañen y muerdan la corteza de los naranjos hasta dejar la savia al descubierto», invalidando de esta forma «los esfuerzos del Ayuntamiento por reforzar la resina para evitar más daños a los árboles», una labor municipal que ha reconocido.

La presidenta de la asociación, María Dolores Orgambidez, ha asegurado que «ya han muerto cinco naranjos debido a la acción de las garras de los perros, pues al quedar la savia expuesta e interrumpida poco a poco han ido secándose». Por ello, la representante vecinal ha manifestado que quiere solicitar al Distrito San Pablo-Santa Justa «la replantación de estos árboles» y ha señalado que «vamos a informarnos sobre qué opciones tenemos para defendernos de estos ataques, pues sabemos qué perros son los que están actuando de esta forma violenta, por lo que creemos necesario llamar la atención de sus dueños, pero hay que tener mucho tacto y prevenir posibles reacciones al respecto», ha señalado.

Orgambidez ha insistido en que «se trata de una calle peatonal», donde «pasean a todas horas muchas personas del barrio, por lo que es necesario contar con árboles que protejan a los transeúntes del sol en los meses más cálidos». Además, «los árboles dan vida a la calle, pero el aspecto de esta vía ahora es bastante desolado, a pesar de que en varias ocasiones hemos llamado y han venido técnicos del Ayuntamiento a reforzar la resina e intentar salvar los árboles, pero al final no han aguantado y han acabado muriendo», ha subrayado.

La presidenta de la asociación ha criticado, además, «los excrementos caninos» que quedan esparcidos en la acera de la calle Ben Salh de Sevilla, ya que al estar cerrada al tráfico, «es propicia para que los vecinos paseen por ella con sus perros». En este sentido, ha agradecido que el Ayuntamiento haya colocado dos placas informativas en esta vía, una al principio y otra al final, en la que se anuncia la prohibición de dejar los excrementos de los animales de compañía esparcidos en la vía pública y la sanción en caso de incumplimiento, que asciende a 120 euros.

Sin embargo, María Dolores Orgambidez, pese a celebrar la iniciativa ha apuntado que «las señales se han colocado en las farolas, demasiado altas, y no están a la vista de los peatones». Por ello, ha sugerido la posibilidad de «colocarlas en un sitio más visible, para que sean más efectivas» y ha apelado a todos sus vecinos «a que cumplan con la normativa municipal».