Tradición y vanguardia en la cocina de cuaresma se han unido hoy en la residencia de ancianos Gerón, en un taller impartido por el prestigioso cocinero Julio Fernández Quintero del restaurante Abantal, el único de la capital galardonado con una Estrella Michelín.

Los mayores de la residencia, situada en la Carretera de Carmona, han aprendido a realizar recetas renovadas de dulces típicos de estas fechas como las torrijas, siguiendo atentamente las indicaciones y los pasos que ha ido dando el cocinero en su presentación, realizando un postre «más moderno pero partidendo de la base tradicional».

Se trata de la tercerea edición de este taller que imparte Fernández Quintero en la residencia, una experiencia que ha definido como «muy gratificante», pues «yo le cuento cómo entendemos nosotros la cocina de cuaresma, sobre todo la parte más dulce, y ellos me enseñan a mí cómo hacen los roscos, los pestiños y las torrijas, pues la mayorían siguen fieles a recetas que les enseñaron sus madres o sus abuelas».

En esta ocasión, el cocinero ha preparado unas torrijas cuyo ingrediente base es «un pan brioche que nosotros mismos hemos realizado, al que se le da un baño en leche con nata, azúcar, canela, clavo, cardamomo, matalauva y, para acentuar el sabor, se le echa cáscara de naranja o de limón». A continuación, «se pasa a freir, y para darle textura, le echamos azúcar por encima y la caramelizamos con un soplete. Por último, servimos el plato sobre una base de natillas con canela y helado de azahar».

Tras su intervención, la cocinera de la residencia Gerón, Lourdes Ybarra, también ha compartido con los ancianos su receta especial para la cuaresma, preparando «unas torrijas bañadas en leche de almendras, pasadas por huevo y por un almíbar de vino dulce».

Los mayores han manifestado que «han disfrutado» de estas clases magistrales, resaltando que «la juventud hoy en día está mucho más preparada en todo, y también en la cocina. Ya todo es más moderno que en nuestros tiempos, por lo que está bien aprender recetas nuevas aunque sea a nuestra edad», ha señalado Rosa Ríos, residente de 87 años, quien ha añadido que «yo siempre he hecho las torrijas como me enseñó mi abuela».

Por su parte, Agustina González ha contado que siempre hacía las torrijas «en casa de mi hija, y mis nietos se volvían locos, aunque a unos le gustaban con el pan mojado en leche y a otros, en vino».

Algo más crítica con el taller se ha mostrado María de los Ángeles Falcón, quien ha señalado que «a mí se me daba muy bien hacer los pestiños, los roscos, los piñoncitos y también las torrijas», y ha criticado que «no he aprendido mucho porque todo lo que se ha cocinado hoy ya lo sabía yo hacer».

Al final, todos los platos han quedado expuestos para que los propios residentes elijan qué receta les gusta más.