La asociación de vecinos Amanecer, del barrio E y D del Polígono San Pablo, va a presentar en el próximo pleno de la junta municipal del distrito San Pablo-Santa Justa una propuesta para la regulación del tráfico en la zona, especialmente, para el cruce de las calles Jerusalén, Tesalónica y Damasco, un «punto negro para la circulación» donde según el presidente de la entidad, José Antonio Pérez, «hay accidentes y trifulcas entre conductores cada dos por tres».

El líder vecinal señala que «pensamos que la solución sería construir una rotonda en esa intermediación o, en su caso, media glorieta si las dimensiones de las vías son reducidas como parece a simple vista, pero el caso es que haya una señalización que regule las prioridades de paso entre vehículos, con el objetivo de evitar incidencias respecto al tráfico», declara.

José Antonio Pérez insiste, además, en la necesidad de podar los árboles en la calle Villas de Cuba ya que «las señales de tráfico permanecen ocultas por las ramas» y de reponer la señal vertical de prohibido aparcar «en la calle Niño de la Palma, una vía muy estrecha donde no se puede estacionar pero en la que continuamente arrancan la prohibición y sitúan los coches».

En otro orden de asuntos, el representante vecinal recuerda que «el anterior Gobierno socialista aprobó el soterramiento de los cables de la electricidad en la calle Jerusalén y en la Avenida de Pedro Romero, una obra que aún está pendiente de realizar», por lo que el presidente de la asociación Amanecer declara que «espero que el delegado del distrito, Jaime Ruiz, sea más sensible con este tema que tiene preocupados a los vecinos del Polígono San Pablo, y dé prioridad a esta petición con cargo a los presupuestos de este año».

En materia de urbanismo, la entidad manifiesta que se encuentra «muy satisfecha» con el funcionamiento del O72 «que ha actuado varias veces en el barrio sustituyendo losetas del pavimento que estaban en mal estado», aunque adelanta que «volveremos a pedir su intervención para la calle Macedonia, donde el cemento prácticamente ha desaparecido y el firme se levanta al andar, con el riesgo de tropiezos y caídas».