El centro cívico San Pablo ha acogido una charla sobre nutrición y buenos hábitos en la mesa centrada en la relación entre alimentación y salud, que ha tratado el tema de la obesidad infantil y de las conocidas como «dietas milagro», a cargo de la experta en Nutrición y Dietética, Sandra Villalón.

La actividad ha conjugado una parte teórica y otra práctica, y ha contado con personas de distintas edades, ya que «se dirige a todo tipo de público, y se adapta tanto a jóvenes preocupados por mantenerse en buena forma física, a madres que quieran enseñar a sus hijos a comer sano o incluso a los menores», ha señalado la organizadora, quien cuenta con una amplia experiencia en educación nutricional en colegios.

Así, la primera parte ha consistido en una exposición de aproximadamente una hora de duración en la que la nutricionista ha incidido en la importancia de «saber comer como prevención de enfermedades en un futuro», y de «inculcar a los niños, desde pequeñitos, que hay que comer de todo, para que asuman las verduras y las frutas como una parte esencial y cotidiana de su dieta diaria», un esfuerzo en el que «los padres deberán de implicarse, ya que son el modelo para los menores», pues «no podremos convencer a un niño de que coma determinadas verduras si los padres son los primeros que no las ingieren», ha subrayado Villalón.

El sobrepeso supone un problema cada vez más presente en la sociedad y, a día de hoy, «hay muchos niños que no reconocen muchas de las verduras ni de las frutas porque no las han visto en su vida». Cuando se diagnostica, la obesidad en los menores puede llevar asociado problemas de salud tanto de carácter físico (diabetes tipo II, hipertensión, triglicéridos y colesterol, trastornos hepáticos,…) como psicológicos (baja autoestima, problemas de aceptación social, etc.). La prevención de estas enfermedades empieza por «asumir cambios de hábitos que arrancan con pequeños gestos como, por ejemplo, meter en la mochila de los niños una pieza de fruta en lugar de un pastel de bollería industrial para el recreo», ha explicado la dietista.

Además, ha dado «algunos trucos» para que los niños se interesen por determinados platos, destacando que «les llaman mucho la atención el color rojo y amarillo, por lo que se puede cocinar combinando verduras de ambos tonos», además de «tomar la merienda con piezas de frutas cortadas en formas atractivas, para que los niños lo relacionen con algo divertido».

En cualquier caso, la mejor arma que tienen los padres para que sus hijos coman de todo es «la paciencia», un valor que junto con el tiempo «escasea bastante en la sociedad actual», por lo que los malos hábitos y la comida rápida -e hipercalórica- acaban imperando en muchas dietas. Por ello, los asistentes a la actividad han aprendido también a hacer un menú saludable.