El tiempo acompañaba y los vecinos de San Pablo-Santa Justa no dudaron en salir a la calle a despedir a esos Magos que han llenado su día de regalos y sorpresas. A las 16.00 salían los primeros beduinos del Palacio de Deportes, tras ellos un cortejo real que animado por trompetas y tambores hacía las delicias de pequeños y mayores, porque para «tirarse al suelo» a coger caramelos no hay edad.

A las 15.30 muchos vecinos se agolpaban a las puertas del Palacio de Deportes para no perder un privilegiado sitio en primera fila. Los más experimentados conocen los sitios y las estrategias para ir cargados de vuelta a casa y eso necesita un tiempo de preparación. Además de los espectadores, a esa hora también paseaban beduinos que corrían a coger posición. Faltaba media hora para salir a las calles del Distrito.

Puntual como un reloj, a las 16.00 se abrían las puertas del Palacio de Deportes. Los primero valientes en pasar por el pasillo ficticio creado por los ansiosos asistentes, fueron los beduinos. Con ánimo, bailes y cánticos anunciaban que aquello empezaba. La carroza de Yupita, el Soldadito de Plomo, Cenicienta y Aladdín, entre otros, acompañaban a Melchor, Gaspar y Baltasar por las calles del Distrito San Pablo-Santa Justa.

Caramelos, pelotas, chucherías, silbatos y peluches volaban por los aires hasta encontrar una mano hábil que los cazase antes de llegar al suelo. La fiesta estaba servida. Los Reyes Magos se despiden y lo hacen tal y como vinieron: por la puerta grande.