El grupo scout Inti Raymi lleva 44 años fomentando la educación en valores y el compromiso social en el barrio de San José Obrero, en un local a la espalda de la parroquia del mismo nombre. Actualmente lo compone un centenar de personas, desde los ocho hasta los 30 años de edad quienes, identificados por la pañoleta y la Flor de Lis promueven una filosofía de vida basada en pilares como el respeto por la naturaleza, la tolerancia, la igualdad, el compañerismo, la actividad física y la capacidad de superar adversidades.

Desde esta sede, la asociación juvenil Inti Raymi -que significa Fiesta del sol en la cultura Inca- desempeña una triple función: lúdica, social y educativa, formando en valores a los niños del barrio aunque, «hoy en día también forman parte del grupo menores de otras zonas e incluso de distintos pueblos de la provincia, como de Bormujos o San José de la Rinconada», declara Carla García, una de las monitoras.

De hecho, actualmente, la demanda de niños y jóvenes que quieren formar parte de la filosofía scout es tal que «no podemos atenderlos a todos, ya que legalmente se exige un número determinado de responsables por niños, por lo que las nuevas admisiones se determinan en un sorteo».

Dentro del grupo, los «scout o exploradores» se dividen en tres etapas: La manada, compuesta por niños de 8 a 12 años y que se reúnen los sábados de 11:30 a 13:30 horas; la tropa, que engloba a menores 12 a 14 años y que se encuentran los viernes de 20:00 a 22:00 horas; y los pioneros, que incluye a adolescentes de 14 a 17 años, que se citan todos los miércoles de 20:30 a 22:30 horas.

Los diferentes grupos trabajan en las diversas acciones que programan los monitores y que tienen como objetivo incidir en la mejora del barrio. Así, se organizan campañas de limpieza, de reciclaje, de recogida de alimentos, de plantaciones de árboles, y también «nos involucramos en todas las actividades que organizan otras entidades, como por ejemplo la Velá de la asociación de vecinos Los Granados o la de El Triángulo», explica una de las responsables. En otras ocasiones, «a los niños se les conciencia para ayudar en campañas humanitarias a nivel internacional, apoyando por ejemplo al pueblo saharaui», añade.

Además, Inti Raymi organiza entre una y dos salidas al campo por trimestre, para que los menores se impliquen en la protección de la naturaleza y dos veces al año, en diciembre y en julio, los scout se van dos semanas de campamento.

La gran mayoría de las actividades son completamente gratuitas para los niños. La asociación se mantiene «con subvenciones que pedimos al Distrito San Pablo-Santa Justa, a Participación Ciudadana del Ayuntamiento o al Instituto Andaluz de la Juventud» aunque «cubren una parte mínima de los gastos que tenemos, por lo que también organizamos actividades como la venta de camisetas o teatros para recaudar fondos», señala la monitora, quien añade que «ningún niño se queda sin realizar una actividad por falta de recursos económicos».

No obstante, esta asociación juvenil que se declara aconfesional y apartidista, carece de «una ayuda estable» que le asegure la continuidad en su sede actual, ya que la parroquia «podría necesitar el local para otros fines», concluye Carla García.