El colegio de Infantil y Primaria Borbolla es hoy día un colegio moderno y renovado al cien por cien pese a contar con más de un siglo de historia, gracias al titánico proyecto de reformas del que ha sido objeto en los últimos cinco años, unas obras que pusieron su punto y final hace apenas dos meses.

El director del centro educativo, Javier León, admite que «ha sido complicado convivir durante tanto tiempo con las molestias típicas que ocasionan las mejoras, pero gracias a la colaboración de todos hemos conseguido coordinarnos y no hemos tenido que interrumpir las clases, que han seguido su normal desarrollo pese a las obras», por lo que concluye afirmando que «las molestias han merecido la pena ya que han permitido que 470 alumnos disfruten hoy de unas instalaciones de calidad».

Las obras se han llevado a cabo en dos fases distintas con la inversión de un millón de euros, aproximadamente, en cada una de ellas. La primera, responsabilidad de la Junta de Andalucía, se ocupó del arreglo de la zona derecha del colegio y de las zonas comunes, un proyecto en el que se actuó en la reforma del salón de actos, de la sala de informática, de la biblioteca, del comedor y del aula matinal, además de instalarse un ascensor como actuaciones más destacadas.

La segunda fase llegaría un par de años después, esta vez promovidas por el Ayuntamiento de Sevilla, financiadas con cargo al Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad -el Plan 5.000, continuación del Plan 8.000 que puso en marcha el Gobierno de Zapatero- y con fondos de la la propia delegación de Edificios Municipales. En esta ocasión se procedió a la rehabilitación integral del edificio que acoge usos administrativos, al pintado -exterior e interior- de todo el colegio, a la reforma de los ocho aseos, a la eliminación de barreras arquitectónicas, a la reparación de las cubiertas, a la reforma del pabellón de educación física, a la construcción de un aula de psicomotricidad y al arreglo de todo el pavimento, incluido las pistas deportivas, con la instalación de nuevas canalizaciones.

Además, se actuó en las piletas de agua, se construyó una zona de juegos homologados en el patio de educación infantil, se renovaron todas las persianas y cierres de carpintería metálica, así como las puertas de las aulas que dan al patio. Estas actuaciones se completaron con la construcción de un ascensor y la cesión al centro educativo de la antigua nave que se usaba como parque móvil municipal para su uso como patio cubierto.

A estas se suma las últimas mejoras en las que el distrito San Pablo-Santa Justa ha tenido un papel destacado, según apunta el director, y que han consistido en la sustitución de la cubierta de fibrocemento de la segunda planta, la ampliación del acerado que rodea al colegio por la zona del comedor escolar -calle Pedro Muñoz Seca- y a la colocación de barandillas protectoras en el colegio.

Todas estas reformas han permitido «reordenar los espacios en función de los usos». Así, «toda la educación infantil está en la planta baja y las aulas de educación especial -el aula específica para trastornos de espectro autista, el aula de logopedia y la de pedagogía terapéutica- se han situado en la misma zona», declara Javier León.

El edificio del colegio, una antigua fábrica de aceite y harina, lleva como centro educativo desde 1924 aunque actualmente sus aulas acogen las últimas tecnologías, al ser un centro TIC. Además, en sus instalaciones se imparten talleres del Distrito, en concreto: informática, aeróbic y el taller conocer Sevilla.