Así de tajante se ha mostrado el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, durante la visita al Colegio San Ignacio de Loyola, que ha tenido lugar al final de la mañana de hoy, 21 de julio. El motivo de la misma no era otro que observar el desarrollo de la programación estival de actividades para niños y adolescentes, muchos de ellos con problemas sociales o con especial necesidad.

Un total de 1.600 niños de toda Sevilla, entre los que se encuentran los 136 de este colegio, disfrutarán de estas «escuelas de verano», que este año gozan de un presupuesto de 491.150 euros, el doble que el año anterior. «Es la forma de actuar del Ayuntamiento. Ponemos el dinero y buscamos a gente que lo sepa hacer», comentaba en relación a unas partidas que el Consistorio «adelanta», pero que «aún tiene que cobrar por parte de la Junta de Andalucía». Concretamente «los más de 8.000.000 de euros correspondientes al primer semestre de 2014, que además, ya ha acabado».

«Gracias al Ayuntamiento se están prestando estos servicios, y los trabajadores que los llevan a cabo pueden cobrar», concluía Zoido.

Ocio, deporte y estudio

Las declaraciones tuvieron lugar al término del paseo por algunas de las aulas en las que los pequeños se divertían realizando tareas y juegos adaptados a las distintas edades, como manualidades: flores pintadas en témpera o medallas de oro «para campeones». Aunque el mejor premio, las sonrisas y el calor de los chavales, se lo llevó el propio alcalde, acompañado en todo momento por Dolores de Pablo-Blanco, delegada de Familia y Asuntos Sociales, y Jaime Ruiz, delegado del distrito San Pablo-Santa Justa, donde se encuentra el centro educativo.

El alcalde Zoido ayuda a uno de los pequeños con las manualidades

El alcalde Zoido ayuda a uno de los pequeños

«Estas actuaciones se engloban en el plan municipal para prevención y atención de la infancia y la adolescencia en situaciones de riesgo», comentaba el alcalde después de agradecer a Aossa Servicios Deportivos, la empresa adjudicataria, la labor que llevan realizando en lo que va de verano, «porque no es fácil trabajar con niños que puedan tener algún tipo de limitación por consecuencia de la vida que les ha tocado», añadía.

En estas «escuelas de verano», que tienen como sede los variados centros municipales, de servicios sociales, cívicos y determinados colegios, hay 16 grupos de adolescentes y 93 infantiles, con edades comprendidas entre los 4 y 12 años, y siempre con un monitor a su cargo.

Hablamos de niños de toda Sevilla, en especial aquellos cuyas familias estén siendo atendidas en centros sociales o de información, y que se representan a los distritos de la siguiente manera: 121 en Bellavista-La Palmera, 46 en Casco Antiguo, 316 en Cerro-Amate, 214 en Este-Alcosa-Torreblanca, 35 en Los Remedios, 206 en Macarena, 41 en Nervión, 206 en Norte, 209 en San Pablo-Santa Justa, 147 en Sur, y 62 en Triana.

La diversión se acota entre las 10 y las 14 horas, a excepción de alumnos concretos que tienen horario de 8 a 15 horas. Durante ese tiempo, los 10-16 niños que forman cada grupo realizan actividades lúdicas, de refuerzo escolar, según el caso, o deportivas.

La preferida de los niños es la piscina, a la que van un día en semana, así como el campamento de 5 días de duración que está por celebrarse y que acogerá a casi trescientos chavales de zonas de especial actuación: Macarena, El Vacie, Norte, Tres Barrios, Amate, Sur y Torreblanca.