Tan sólo han hecho falta 250 metros cuadros, diez parcelas y unas semillas para que renazca la ilusión y las ganas de vivir de los alumnos del Centro de Educación Permanente para adultos (CEPER). El nacimiento del huerto en este colegio del Polígono Sur ha entusiasmado a los vecinos de la zona, que se han dedicado en cuerpo y alma a él desde que les concedieran los terrenos hace aproximadamente un año.

Todo comenzó como un curso de cultura emprendedora de los que gestiona el CEPER y poco a poco se ha convertido en la casa de los 40 estudiantes que se apuntaron al taller. Muchas fueron las propuestas que se pusieron encima de la mesa cuando surgió la idea, pero ésta ha sido una actividad que se ha ido forjando con la experiencia. «No teníamos nada, sólo un solar y muchas ganas de hacer algo productivo», ha declarado Adela González, profesora de la clase Huertos del Sur. Pero no hizo falta mucho más para que todo el mundo aportará su granito de arena. El distrito Sur donó la tierra para sembrar, Ramón, un profesional del sector, dio algunas directrices y los alumnos fueron recolectando las maderas y los palos para separar las parcelas.

Un trabajo en equipo que ha evolucionado y mejorado a lo largo de este año. «Tratamos con personas mayores que les cuesta trabajar en equipo porque nunca lo han hecho, esa labor de educarlos y formarlos en nuevos valores como el respeto hacia los demás forma parte del proyecto», ha destacado la profesora. Cada parcela tiene un encargado, alguien con experiencia que va marcando las pautas, pero «todos trabajan por igual, ponen mucha ilusión en sus frutos».

Han recolectado lechugas, tomates, ajos, coliflores… se las llevan a casa y las cocinan. «Les produce una felicidad enorme ser productivos, es precioso ver como se ilusionan con cada avance», ha insistido Adela, sin embargo, ha indicado que lo más importante es que ellos se sienten útiles como persona y «perciben que, aunque sean mayores, todavía tienen mucho que aportar al mundo». Los hortelanos tienen entre 40 y 70 años y a su edad están siendo ejemplo de trabajo, tesón y productividad en el barrio. Muchos colegios de la zona los están llamando para que cuenten la experiencia y enseñen a los más pequeños como cultivar.

El año que viene seguirán naciendo frutas y verduras en este huerto en medio de la ciudad, están mejorando las condiciones del terreno y es una actividad con mucho futuro. Entre sus próximas metas está conseguir el riego por goteo y hacer un invernadero.