Ángel Miranda Romero tiene 19 años y estudia segundo año de magisterio. Desde que era un niño ha acudido cada tarde a estudiar a la biblioteca que tiene en su sede la Asociación Familiar La Oliva. Allí tuvo sus primeros nervios previos a una examen, allí memorizó por primera vez  la lecciones, allí se crió junto a otros vecinos estudiando para labrarse un futuro. Hoy día es universitario y sigue visitando esta sala de estudio cada tarde, «no sabía que había una biblioteca en mi barrio, desde que me enteré no he dejado de venir».

Inés de Castilla es la responsable de llevar hacia delante esta biblioteca. Ella se encarga de ordenar los libros, de archivarlos en el ordenador, e incluso apoya a los niños con los estudios. A las seis de la tarde cuando se abren las puertas del centro, comienzan a llegar los pequeños estudiantes y le relatan una a una cuales son las tareas que les han mandado o lo que han hecho durante el día en colegio, le piden ayuda, se ríen con ella y es que como dice Ángel: «hemos encontrado en Inés una buena amiga». De Castilla se sonroja tras estas declaraciones, pero reconoce que esto es una gran familia y que su objetivo principal es que los niños estén a gusto en este lugar de trabajo.

«Vienen niños de todas las clases sociales, en el Polígono Sur existe mucho analfabetismo, y yo intento trasmitirles nuevos valores, como el compañerismo, el esfuerzo y la responsabilidad». Ésta es la gran labor que desempeña Inés en la asociación, que entre todos con mucho esfuerzo mantienen. Ella cuenta que cada tarde acuden más de 30 niños a estudiar, tienen más de 13.000 ejemplares para consulta y un puesto de internet. «Sólo tenemos un ordenador, nos harían falta más, porque cada vez los profesores exigen más trabajos a través de la red».

Según dicen es una biblioteca muy especial, «es como nuestro hogar» comenta Sandra Villa Humanes, ella tiene 18 años y es amiga de Ángel, cuenta que le gustaría que la sala de estudio estuviera más tiempo abierta, «no me acostumbro a estudiar en otro sitio». Como son los mayores del grupo de vez en cuando ven interrumpida su concentración por las dudas de los más pequeños, de repente vuelven a las sumas y a las restas , pero no les importa que estos inciso porque ayudan a fomentar la cultura en el barrio.