La Universidad de Sevilla (US) ha reanudado este lunes las obras de reurbanización y ajardinamiento de su nueva Biblioteca Central ‘Rector Antonio Machado y Núñez’, que se acomete en la avenida de Eritaña de la capital hispalense -junto a los pabellones de Brasil y México de la Exposición Iberoamericana de 1929- tras el malogrado proyecto de los Jardines del Prado de San Sebastián.

Así lo ha confirmado a Europa Press el vicerrector de Infraestructuras, Carlos León, después de que la Hispalense resolviera solventar la problemática de posible afectación de los trabajos a algunas especies arbóreas al programar una modificación de los alcorques de los árboles, una vez alertados del particular por parte del Área de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla.

Dada la “sensibilidad” existente en el seno de la US con la afección al patrimonio vegetal, la institución invitó a los técnicos de Parques y Jardines a visitar el lugar y elevar sus consideraciones, tras lo cual el Vicerrectorado, por “prudencia”, decidió dar la orden de parar.

En este sentido, un informe del Servicio de Parques y Jardines aludiría a la existencia de perjuicios en “la estructura radicular de ejemplares singulares” como consecuencia de “las zanjas que se están construyendo para el cajeado de las circulaciones”.

León, que ha insistido en que las obras cuentan con el visto bueno de la Gerencia Municipal de Urbanismo y de la Comisión Provincial de Patrimonio –debido a la solución constructiva de sustitución de los muros por una verja que conecte la zona visual y físicamente con el Parque de María Luisa y que permita el libre tránsito por el entorno–, ha expuesto que en la obra “se ha tenido especial cuidado”.

Ya que el asunto se ha resuelto en pocos días, se mantiene el último plazo dado, que apunta a la finalización antes del próximo año 2016 del proyecto global, a expensas de culminar el proceso de equipamiento y dotación, que se acomete a un ritmo menor en tanto que se acompasa a la tesorería y que, según las previsiones de la Hispalense, podría estar para principios del año que viene.

Con un presupuesto de unos seis millones de euros, este complejo comenzó a cimentarse en abril de 2013 después de que en junio del año anterior el por entonces rector de la Hispalense, Antonio Ramírez de Arellano, colocase la primera piedra del proyecto.

La demora se justificaba en que la universidad tenía licencia para construir en este emplazamiento la sede de la Fundación de Investigación de la Universidad de Sevilla. Tras la resolución judicial concerniente a la construcción en el Prado, y a pesar de que el nuevo edificio solo precisaba de algunas reformas internas para acoger la biblioteca, se debió proceder a una tramitación de cambio de destino y petición de nueva licencia.

Una necesidad académica

El nuevo complejo supondrá adecuar unas instalaciones apropiadas para la labor bibliográfica, al tiempo que también servirá para liberar espacio en la Fábrica de Tabacos, que albergará, una vez se acometan las necesarias obras de reforma, nuevos espacios de investigación y la biblioteca de Humanidades, que compartirán y utilizarán los estudiantes, profesores e investigadores de las Facultades de Filología y Geografía e Historia.

Según la US, la construcción de esta biblioteca es una necesidad académica desde hace algunos años, ya que la actual, ubicada en el edificio de la antigua Fábrica de Tabacos, cuenta con más de 1.600.000 volúmenes, a lo que hay que añadir el Archivo Histórico, que también irá en la nueva construcción. A todo ello se le une la valiosa colección del Fondo Antiguo de la Hispalense, que cuenta entre sus volúmenes con 300 manuscritos anteriores a la invención de la imprenta y uno de los escasos ejemplares de la Biblia de Gutenberg que existen en el mundo, entre otras joyas bibliográficas.