Hay un aula en el Centro Cívico Torre del Agua que es lo más similar a una máquina del tiempo, en el momento que traspasas el umbral de la puerta parece que has retrocedido, 30, 40 o 50 años atrás. Esto sucede cuando pones un pie en el taller de juegos populares del distrito Sur.

El taller dura una hora y media y se divide en dos partes, una primera en la que los pequeños hacen manualidades con materiales reciclables y una segunda en la que los niños se divierten con juegos populares, los juegos de toda la vida. Cuando llega esta parte de la actividad una gran cola se forma a la salida de la clase. Todos están deseosos de salir a la calle para jugar al pollito inglés, a pañuelito, a bailar el julajop, el trompo o el diavolo, entre otros muchos juegos.

Inmaculada Parreñoanimadora socio-cultural y la monitora de este grupo, lleva impartiendo el taller desde hace cinco años y declara que ha tenido mucho éxito en todas sus ediciones, incluso que hay pequeños que repiten años tras años. Con los juegos populares se les pretende mostrar a los alumnos que hay muchas maneras de entretenerse y que no sólo existen las videoconsolas. «El juego es cada vez más individual y lo hacen metidos en casa con la maquinita o con la televisión y lo que intentamos promover es que jueguen en la calle y con otros amigos» indica Parreño.

«La mayoría no conocen los juegos tradicionales, pero para eso estamos aquí para enseñarles» declara la monitora, que destaca la importancia de que la actividad sea intergeneracional «siempre vienen acompañados de los padres porque queremos fomentar el juego en familia y que lo practiquen juntos cuando están en casa».

Laura asiste al taller acompañada de su padre y de su hermano Adrián, tiene cuatro años y para ella su juego favorito es el de la silla, reconoce que se pone muy nerviosa cuando la música se para y se tiene que sentar. Su padre confiesa que sus hijos desean durante toda la semana que llegue el día del taller porque es especial para ellos porque juegan de forma diferente a la habitual. Por último declara que para él es una gran oportunidad también «puedo compartir un rato con los chicos y además les cuento mis batallitas de cuando era pequeño».