Han pasado cuarenta años desde que la Feria de Abril se trasladara desde el Prado de San Sebastián al recinto del barrio de Los Remedios. Mucho ha cambiado la feria desde entonces, de 19 casetas, que había cuando nació esta fiesta, a más de 1.000 que existen actualmente, de feria del ganado a la feria de la diversión y de celebración de la ciudad de Sevilla a fiesta popular mundialmente conocida.

Muchos sevillanos recuerdan todavía esas ferias que estuvieron en los Jardines del Prado desde 1846 hasta 1973. Es el caso de Encarnación, una vecina del distrito Sur. «La feria siempre ha sido bonita, lo era antes y lo es ahora, lo que pasa que antiguamente era más acogedora», declara esta vecina del Tiro de Línea. Se confiesa amante de esta fiesta, dice que desde que tiene uso de razón no ha faltado ni una vez al real, «cada año por estas fechas le hacía los trajes de gitana a mis niñas, siempre lo hemos vivido con mucha ilusión, al medio día cogíamos el coche y nos íbamos para el Prado, luego volvíamos a casa, descansábamos y después otra vez para la feria, no es como ahora que la gente joven se queda hasta que el cuerpo aguante».

Recuerda con nostalgia la gran afición que había antes por ver el paseo a caballo «era impresionante se formaban filas, de cuatro y cinco líneas, para ver el paseo a caballo, la gente se quedaba parada viendo a los animales, hoy día yo veo que la gente va paseando al mismo tiempo que los caballos», y entre risas añade, «alguna vez que otra, entre medio de tanto caballo veías pasar un coche porque en aquel entonces lo vehículos podían pasar por la feria».

«La casetas eran como ahora, todas muy chiquititas, exceptuando la de los militares y la del Labradores, allí había un tablao en alto y las niñas se subían a bailar, los niños se ponían abajo para mirarle las piernas, en fin eran otros tiempos», dice Encarnación esbozando una sonrisa. Eran tiempos en los que no había tanta libertad y no se gastaba el dinero tan alegremente como ahora, «nos llevábamos las fiambreras llenas de comida y las abríamos en la casetas y allí comíamos».

La feria le dijo adiós al Prado hace 40 años, pero Encarnación no piensa despedirse de esta fiesta, ahora ella si dice «hasta que el cuerpo aguante». Confiesa que «aunque la cambien 1.000 veces de sitio, es nuestra tradición, es nuestra fiesta y este donde este es una preciosidad».