Aunque parezca surrealista, lo descrito en este titular es totalmente cierto. La Casa de la Ciencia ha inaugurado hoy su planetario y ésta está dentro de un iglú, obviamente, artificial. Una oferta educativa importante que se complementa con la, también inaugurada, exposición GeoSevilla, una muestra geológica que explora 540 millones de años.

El Museo Casa de la Ciencia, situado en el Pabellón de Perú, ha recibido esta mañana la visita de autoridades, entidades y medios de comunicación para presenciar el acto inaugural del planetario de la ciudad. El presidente del Csic, Emilio Lora-Tamayo, el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Javier Landa, el vicerrector de Investigación de la Universidad de Sevilla, Manuel García y el coordinador del Csic en Andalucía, Miguel Ferrer, han sido los encargados del acto, en representación de las instituciones organizadoras del Planetario y GeoSevilla.

«Si existiese un ranking de ciudades singulares de todo el mundo, sin duda, la única ciudad española que aparecería en él sería Sevilla. Esta ciudad aparece en óperas, teatros, obras de arte y todo tipo de expresiones culturales» comentaba Lora-Tamayo quien consideraba esta inauguración un gran paso en la oferta cultural de la ciudad, «toda gran ciudad que se precie dispone de una importante oferta de ocio y conocimiento, ejemplo de ella es Sevilla una ciudad con más de 2.000 años de historia que ofrece tanto a sus ciudadanos». Una «gran ciudad» que como ahora también dispone de un planetario en el centro de su fisonomía.

El teniente de alcalde, Javier Landa, también reconocía la importancia de esta instalación en la ciudad «este equipo de gobierno no colabora con la Casa de la Ciencia por una cuestión de imagen, sino porque estamos convencidos de que las contribuciones de los ciudadanos a través de sus impuestos, deben repercutir en la sociedad y lo deben hacer de una forma didáctica como esta», explicaba Landa quien además ve una puerta al futuro en el planetario «existe una correlación positiva entre las modas científicas que surgen alrededor de los niños y jóvenes en cuanto a su elección futura de qué quieren hacer, algo que nos beneficia a todos».

El Planetario

Una de las pequeñas salas de la planta superior del Pabellón de Perú presenta una imagen de lo más original, dentro de ella hay un iglú. A su vez, esta casa de nieve acoge en su interior un observatorio astronómico. Es el planetario de Sevilla y en él se pueden conocer todos los secretos del universo.

Tumbados en unos puff de color morado, los asistentes miran hacia el techo abovedado de ese iglú de seis metros de diámetro y una capacidad para treinta personas que durante quince minutos, aproximadamente, conocerán la historia del cielo, el movimiento de sus astros y nuestra situación en él. La programación cambiará cada temporada y ofrecerá producciones «El país del cuatro», un recorrido por las cuatro estaciones, «Dos pedacitos de vidrio», la historia del telescopio y sus descubrimientos y «Nuestros cielos», donde se repasan conceptos de rotación, traslación y zodiaco, entre otras cosas.

Con un precio único de dos euros las visitas estarán abiertas a partir de hoy en horario de martes a domingo, para que «sevillanos y ciudadanos de los alrededores» conozcan el universo tumbados en un iglú en el centro de Sevilla.

GeoSevilla

Otro de los contenidos permanentes que estrena el Museo es la exposición de «GeoSevilla. Explora 540 millones de años». La muestra se inspira en la obra del investigador Antonio Machado y Núñez, uno de los primeros divulgadores del Darwinismo en España.

GeoSevilla plantea un recorrido por la historia geológica de la provincia hispalense. A través de unas 200 piezas se construye un relato cronológico donde se dan a conocer datos como que hace 540 millones de años Sevilla estaba cubierta por un mar tropical similar a los arrecifes de coral y que el mar previo al Río Guadalquivir estaba habitado por los tiburones más grandes que han existido.