La Asociación de Mujeres Giralda ha celebrado esta tarde su XIV Pregón de Semana Santa en el Centro Cívico Torre del Agua. El salón de actos de esta sede se ha engalanado para recibir en el atril del escenario a la pregonera de esta edición, Amalia Gómez. A las 18:30 de la tarde comenzaba el acto presentado por el delegado del distrito Sur, José Luis García, y la delegada de Asuntos Sociales y Zonas de Especial actuación del Ayuntamiento de Sevilla, María Dolores de Pablo-Blanco Oliden.

La sala estaba impregnada con el olor del incienso, decorada con flores y ataviada con un altar presidio con imágenes de la Virgen María y Nuestro Padre Jesús, todo decorado con mucho gusto, y con el amor que le ponen las mujeres de esta organización cada año a esta celebración. Un gran número de asistentes, ataviados con sus mejores galas, han llenado el patio de butacas. Todos impaciente por escuchar el pregón recitado por Amalia Gómez, que ha sido recibida entre aplausos de los allí presentes.

María Dolores de Pablo-Blanco Oliden ha presentado a la pregonera con palabras llenas de cariño y afecto, «qué le digo yo a Amalia que no le haya dicho nadie, es una persona modélica, es una persona amable, los que la conocemos no tenemos nada más que palabras buenas para describirla». Tras la presentación ambas se han fundido en un abrazo.

Gómez ha aprovechado la ocasión para agradecer a la asociación la oportunidad de expresar en público lo que siente por la Semana Santa de la capital hispalense. Ha declarado su amor por la «semana por excelencia de Sevilla», ha resaltado la manera de vivir estos días en la ciudad, ha hablado de la devoción de todos los paisanos. «En Sevilla nuestras cofradías no sólo son expresiones de la religiosidad, sino que también son una invitación a contemplar la belleza de la oración transmitida en imágenes, en maneras de mirar, en maneras de ver, en maneras de moverse, y como no, en maneras de cantar». Estas últimas palabras se las ha dedicado a las saeteras, Ángeles Estévez, Paquita Serrano y Paquita Rodríguez. Ellas han sido las encargadas de regalar con su voz las saetas que han hecho las delicias de los más de doscientos asistentes.