Normalmente se dice que «todos los caminos llevan a Roma», pero en el instituto Joaquín Romero Murube han trasladado este dicho popular a la enseñanza y en él se dice «todas las lecciones llevan al huerto». En inglés traducen los nombres de los frutos, en matemáticas tomaron las medidas para dividir el terreno del huerto, en historia estudian como araban la tierra los hombres de la prehistoria y en lengua hacen redacciones sobre el crecimiento de las verduras. Todo, absolutamente todo, está relacionado en el Romero Murube con su huerto de apenas 50 metros cuadrados.

Todo surgió como una idea para hacer más entretenidas y amenas las clases a los jóvenes alumnos y para que se interesasen por las diversas materias. «Queríamos tener un huerto escolar y utilizarlo de forma didáctica para que las asignaturas más arduas fuesen más llevaderas», ha confesado Belén Caracena, directora del centro. Para ello, el Ayuntamiento de Sevilla les concedió una subvención con la que contratan a un experto que se encarga de enseñar a los alumnos todo lo relacionado con el huerto de una manera  más especializada.

Israel García, técnico especialista, y Jorge Herrero, coordinador medioambiental del instituto, se encargan de formar a los profesores y alumnos en todo el proceso. Hay muchas ilusiones puestas en este proyecto, con poco dinero han comprado el material para vallar la parcela, el compost, las semillas y los accesorios para instalar el riego por goteo.

Los más de 400 alumnos visitan cada día este huerto escolar, individualmente o en grupo, pero no hay jornada que pase sin que lo vigilen. Y es que lo sienten como algo suyo, ellos lo trabajan y ellos se llevan a casa los productos. Incluso al acercarnos, se escucha de fondo: «¡Cuidado que ese huerto es mío!». Ese quizás es el éxito de este lugar que han cultivado entre todos, además de que «los profesores ponen todo su empeño en enseñarles el respeto por la naturaleza y el trabajo en equipo» ha confesado la directora.

Entre los próximos proyectos está el de hacer un invernadero, hasta el momento pueden disfrutar de más de 15 especialidades como cebolla, cebolleta, lechuga, habas…un privilegio en una época de crisis en la que algunas personas pasan hambre. La directora no sabe cuantas o que familias están pasando necesidades, por ello, a todas y a cada una de ellas, le hará entrega el día de la fiesta de fin de curso de una cesta repleta de frutas y verduras cultivada por sus hijos.