Los vecinos de la barriada Nuestra Señora de la Oliva tienen el privilegio de poder contemplar la espectacular floración del árbol del amor de flores blancas que pertenece a la familia de las Fabáceas o Leguminosas. Es el único ejemplar que hay en toda la ciudad de Sevilla. «Es un placer cada año ver desde mi ventana como crecen las flores de este árbol», ha confesado Jacinto Martínez Gálvez, presidente de la asociación Amigos de los Jardines de la Oliva.

Este árbol, originario de Asia, ya es un viejo conocido de los vecinos de esta zona de la ciudad, ya que la asociación lo plantó el 1 de marzo de 1990 en esta barriada en el alcorque circular del bloque 36, en la zona de los aparcamientos.

Cuenta la leyenda que lo trajeron a España, allá por el año 1200, los caballeros templarios desde Judea. Se puede catalogar como un árbol de crecimiento medio, que llega a alcanzar los 12 metros de altura. Su copa es de porte irregular, algo globosa y extendida, y está formada por ramas tortuosas que normalmente acaban péndulas, las ramas jóvenes tienen un ligero color pardo rojizo. El tronco aparece retorcido con frecuencia y, con el paso de los años, su corteza grisácea y rugosa se va agrietando con profundas fisuras longitudinales de color parduzco.

«Durante la primavera es cuando más podemos disfrutar de su belleza, puesto que está en plena floración», ha declarado Jacinto. Sus hojas son caducas, simples con forma de corazón redondeado, con dos lóbulos que se solapan por la base y con el borde entero. Sus flores son de un color blanco céreo y están reunidas en ramilletes situados tanto en las ramas viejas como en la corteza del tronco, particularidad que se conoce en botánica como caulifloria. Su cáliz dispone de 5 dientes de color parduzco y la corola se parece a la de las papilionáceas y mide unos 2 centimetros.

Sus frutos maduran en otoño y son vainas o legumbres colgantes de 6 a 10 centimetros de longitud. Cada fruto contiene en su interior unas 12 semillas negruzcas y aplanadas. En Sevilla, las flores salen a finales del mes de febrero y se mantienen durante el mes de marzo. «Es un árbol digno de ser visitado por los sevillanos y más en primavera», ha puntualizado el presidente.