Virginia Martínez y María Luisa Terneros son las bases. Pilar Romeu, Ana Seco, Carmen García y Andrea López son las alero. Elisa Triana, Paula Higuera, Raquel Fernández y Mercedes García son las pívot, todas son chicas deportistas, de 16 y 18 años, con unas medidas entre 1.60 y 1.80, la mayoría de ellas llevan desde los ocho años jugando al baloncesto, pero tienen una característica más en común, todas forman parte del Club de Baloncesto Compañía de María.

Con las manos unidas y con el grito de guerra «Cia» comienzan los partidos y todas se ponen en sus posiciones, cuentan que cuando están en la cancha no entienden de amistades, se llevan bien con todos lo equipos rivales, pero durante el juego «se pega algún que otro puñetazo, cuando acabamos el encuentro nos olvidamos de todo y es como si nada hubiese ocurrido». La semana pasada una de ellas sufrió un puñetazo en la nariz y minutos más tarde un golpe en el estómago. Al ser niñas jóvenes y guapas lo único que les molesta de todos estos porrazos son los cardenales «que llegue el verano y tener las rodillas llenas de marcas no es muy bonito, pero bueno, si es por el baloncesto nos aguantamos».

Por el baloncesto lo hacen todo porque es su pasión y lo que llevan haciendo desde que eran muy pequeñas. Dice su entrenador, Manuel Soler Hurtado, que hay una palabra que las define muy bien y es: compromiso. «Son excepcionales, ellas llegan se ponen a estirar, a calentar sin que yo tenga que decirles nada, jamás me han dado un problema, estoy muy orgulloso de ellas». Manuel está orgulloso de estas niñas, tanto fuera como dentro del campo, «ya que además de ser muy buenas personas, en el juego también son grandes jugadoras».

Manuel indica que en el club se toman el baloncesto muy en serio «las niñas saben que hay tres entrenamientos en la semana y el partido del sábado, pero entendemos que además del deporte tienen una familia, amigos y estudios, todo esto lo intentamos compaginar para que para ellas esto siga siendo una diversión».

Cuatro son los valores en los que basan el juego: respeto al contrario, hay que saber ganar, hay saber perder y por último, hay que involucrase. Todos estos principios los podrán en práctica la semana que viene en la liga de la Federación Sevillana de Baloncesto para la que han sido seleccionadas. Si finalmente gritan: «Cia bien, cia bien, cia bien bien bien» será buena señal, este es el grito de la victoria y esto significará que han ganado.