Se le ilumina la cara viendo un entrenamiento o un partido de fútbol de «sus niños». No estamos hablando de un espectacular partido la Liga BBVA, ni de José Mourinho. Nos referimos a la pasión con la que mira José Ramón Marañón, más conocido como Iñaki, a sus jugadores de la Unión Deportiva La Oliva.

Procedente de San Sebastián, de ahí su apodo, llegó a esta ciudad donde se casó con una sevillana, desde ese momento se ha sentido una más y ha luchado por el bienestar de los niños de barrio de la Oliva. La dedicación completa vino cuando se prejubiló por motivos médicos. Pasa tarde enteras de cinco a nueve de la noche en el estadio de fútbol, mirando y admirando a los niños y sólo persigue un objetivo: «Que los pequeños estén ocupados y no dediquen su tiempo libre a malos vicios».

Realmente su gran afición es el automovilismo, dice «la verdad es que nunca me ha apasionado el fútbol puedo ver un partido pero no soy un forofo». A pesar de no ser una gran seguidor del deporte rey, reconoce que como éste es el preferido para la mayoría de los jóvenes para él también lo es, y aclara «no quiero que los niños estén en la calle, quiero que estén haciendo deporte y educarles en valores diferentes a los que aprenden en casa y en colegio».

José Ramón como presidente del club, junto a su equipo de entrenadores, inculca cada día compañerismo, disciplina, esfuerzo… a más de 200 niños de entre cuatro y dieciocho años, aunque adelanta que para el año que viene se ampliará el rango de edad hasta los 21 años, «me ha dado el viento del norte y quiero que los mayores de dieciocho años sigan entrenando porque cuando salen de aquí no saben qué hacer». Como con esto es con todo, se esfuerza a diario para que sus jugadores estén federados, para que participen en campeonatos y para que viajen a otras ciudades a jugar y se formen culturalmente. En cada visita, él se prepara un documento con la historia del lugar y se las va contando, «hay veces que dicen que soy un plasta, pero yo sé que esto les servirá para el futuro». Según cuenta José Ramón hay muchos niños que no han visto la playa en su vida y este año a final de temporada les quiere recompensar el trabajo de todo el año con ese viaje.

Diez equipos que entrenan muchas horas a la semana, que persiguen un sueño, que tiene una ilusión, alguno de ellos, como reconoce  el presidente, con posibilidades de despuntar. Como lo hizo Domingo Cisma, jugador del Atlético de Madrid, sin duda un referente para estos jovencitos que luchan por seguir sus pasos.