Propósitos del año nuevo, una misma idea ronda en la cabeza de miles de sevillanos, apuntarse al gimnasio. Los mantecados, el turrón, el jamón, el pavo… han hecho mella en la figura de más de uno. Algunos recurren a las  «dietas milagro» y los más realistas se dejan ver por el gimnasio. Cada año, en el mes de enero, se forman grandes colas en las recepciones de los centros deportivos.

Buena prueba de ello la tiene el gimnasio Galisport del distrito Sur, que desde el último mes del año y principios del mes de enero ha visto incrementada su lista de socios, «en diciembre vino mucha gente a informarse y a darse de alta», declara Gabriel Martín, director del centro. Mucho se temerían los sevillanos el aumento de kilos, ya que antes de que acabara la Navidad estaban preparándose para recibir el año entre la cinta andadora y las pesas. Pero la ejecución del buen plan se ha hecho esperar un poco, dice Gabriel que, «la primera semana ha sido muy flojita porque todavía quedaba la fiesta de los reyes, pero ya esta semana si hemos tenido más afluencia de público».

Gente de todas las edades, tanto jóvenes como mayores, acuden cada día y con mucha voluntad a mejorar la forma  física. Cada uno con una motivación diferente a la hora de inscribirse. «Los jóvenes están más preocupados por la estética y los mayores por la salud», comenta el director del centro. Las clases favoritas de los primeros, el body pump, una actividad física que combina diferentes ejercicios de musculación al ritmo de la música, o el ciclo, más conocido como spinning, que consiste en pedalear en una bicicleta estática al ritmo de la música. La sala de fitness es la favorita de los veteranos, que son los más madrugadores y llenan el gimnasio a primera hora de la mañana. Para los más tranquilos, el yoga y el pilates.

¿Pero aguantan el ritmo estos deportistas durante todo el año? Gabriel indica que hay tres temporadas «fuertes». El el mes de septiembre y octubre con la vuelta del verano, la que estamos viendo ahora, y la famosa «operación bikini» que llega por el mes de mayo. Por último añade, «los peores meses son los de verano porque la gente está de vacaciones y se olvida de la forma física».