El Instituto Municipal de Deportes (IMD) de Sevilla ha vaciado la piscina del centro deportivo Tiro de Línea, cerrada en enero de 2013 después de que un temporal de viento y lluvia arrancase su cubierta, para intentar resolver «definitivamente» las fugas de agua que sufre la instalación. Y es que aunque el IMD defiende que no renuncia a reponer la cubierta para que la piscina funcione durante todo el año y no sólo algunos meses, la prioridad de la institución es solucionar las fugas al implicar un «excesivo consumo» de agua.

Los operarios del IMD, según ha informado a Europa Press la institución, han vaciado por completo la piscina, para intentar averiguar el origen de las fugas que sufre el vaso principal. El IMD, en ese sentido, defiende que desde que el 19 de enero de 2013 la pérdida de la cubierta obligase a cerrar la piscina, extremo que puso de relieve las fugas, ha acometido «trabajos de inspección y localización de las fugas» junto a la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Agua de Sevilla (Emasesa), realizando una reforma parcial del vaso de compensación, la impermeabilización de la rejilla de las playas de la piscina, el sellado de las tres arquetas de vaciado y obras en el sellado del pasatubo.

Según el IMD, las fugas de agua, que ascendían a 240 metros cúbicos al día en 2013, se han reducido «significativamente, pero no definitivamente», toda vez que para el IMD la «prioridad» es actualmente solucionar este aspecto. El pleno de la junta municipal del distrito Sur, recientemente, pedía por unanimidad que el IMD incluyese en sus presupuestos de 2015 partidas para restituir la cubierta de la piscina del centro deportivo Tiro de Línea, y que la misma recupere su funcionamiento integral. El IMD, en ese sentido, defiende que en 2005 el proyecto de cubrición de la instalación prescindió del vaso principal de compensación pese a que la piscina cuenta con unos 30 años de vida.

La piscina

Haciendo memoria, recordemos que las fuertes rachas de viento que el 19 de enero de 2013 castigaron a la ciudad de Sevilla terminaron arrancando la cubierta presostática de la piscina del centro deportivo Tiro de Línea, perteneciente al propio Instituto Municipal de Deportes.

La piscina permaneció cerrada hasta la temporada de verano de aquel año, cuando fue reabierta sólo para el periodo estival al no necesitar cubierta para su funcionamiento en julio y agosto. Para ello, el IMD libró 15.938 euros a fin de reparar el vaso de compensación de la piscina.

En cuanto a la reapertura definitiva de la piscina, un equipamiento simbólico para el barrio del Tiro de Línea, las autoridades han aludido siempre a la necesidad de un acuerdo con la compañía con la que fue contratada la póliza de seguro de las instalaciones, dado que la reposición de la cubierta sería el aspecto económicamente más costoso de la reapertura de la piscina.

No obstante, no han faltado las menciones a la necesidad de acometer obras de reforma en las instalaciones a cuenta de las pérdidas de agua que sufre el vaso de la piscina y la obsolescencia de instalaciones como los vestuarios, pues la piscina del centro deportivo Tiro de Línea data de comienzos de los años 70.

El aviso técnico

Es aquí cuando el pliego de prescripciones técnicas de un contrato menor de obras licitado por el IMD arroja información más concreta sobre la situación de esta instalación deportiva. Este pliego, recogido por Europa Press, alude a un contrato menor destinado al sellado de la tubería de impulsión de la piscina y expone que de las diversas inspecciones y pruebas realizadas en la piscina, ha quedado de relieve que las pérdidas de agua, que en 2012 se elevaban a una media diaria de 94 metros cúbicos, ascendían a 240 metros cúbicos al día durante los dos meses del verano de 2013 que la piscina funcionó al aire libre.

Los técnicos del IMD, en ese sentido, avisaban de «los perjuicios económicos» de las fugas de agua, pues la pérdida diaria de 240 metros cúbicos implica un sobrecoste mensual de aproximadamente 13.320 euros. «La situación de pérdidas actuales hace inviable el uso de la piscina en tanto no se solucionen las fugas», concluían los técnicos en este documento.