Desde hoy, y hasta el próximo 7 de abril, se puede contemplar en el Centro Cívico Torre del Agua la exposición «Viñetas Cofrades». Con el formato de un cómic, se muestran  imágenes de la Semana Santa de Sevilla, realizadas con una calidad y perfección que permiten reconocer fácilmente imágenes señeras de la Semana Mayor de la ciudad. 

Los encargados de hacer esta exposición son los miembros de Estudio Buenavista, una empresa formada por jóvenes emprendedores que se dedican a hacer cómics. Damián Díaz-Cantelar, licenciado en Derecho, se encarga de los guiones y David  Díaz-Cantelarlicenciado en Bellas Artes, de las ilustraciones. Ambos forman un buen equipo que se complementa con tres ilustradores más.

Los relatos que narran en Viñetas Cofrades son «historias ilustradas, novela gráfica, con un total respeto al guión para que lo que se cuenta sea lo más real posible», ha detallado David. Todo está documentado «para ser lo más exhaustivo posible», han afirmado. En su ordenador acumulan fotos, grabados, dibujos y un largo etcétera para que sus ilustraciones sean «lo más fidedignas posibles». «Procuramos no dejar nada al azar». «No queremos caricaturizar a ningún titular», han confesado. Cada dibujo está tratado con el máximo respeto y desde el cariño que muestran estos empresarios a la ciudad de Sevilla.

Escuela Urbana del Cómic

Ellos mismos, los hermanos Díaz-Cantelar, han sido los monitores de la Escuela Urbana del Cómic, que se ha llevado a cabo los primeros días de Semana Santa en el Centro Cívico Torre del Agua. Una iniciativa del distrito Sur, que pretende facilitar la conciliación de la vida laboral y personal de los padres que lo necesiten porque tengan que trabajar durante la Semana Santa.

Damián y David han enseñado durante tres días a más de 32 niños los trucos para hacer un cómic. Desde la creación de un personaje totalmente inventado hasta la redacción de un guión. Además, los profesores han preparado diferentes actividades y juegos para que los pequeños no se aburran, ya que ha habido alumnos desde los 6 años hasta los 12. «Hay chicos de varias edades y la concentración no es la misma para todos, así que nos vamos a adaptar a ellos para llevar un buen ritmo», ha concretado David.