El verano es para disfrutarlo al máximo pero, por motivos climatológicos, en Sevilla se empieza a vivir el día cuando cae la tarde, por eso muchos comercios deciden abrir hasta altas horas de la madrugada. Los sevillanos pueden tomar refrescos, helados y comida a cualquier hora. Incluso pueden consumir lo que es considerado el alimento estrella de la época estival 24 horas al día. Si el gazpacho, ese alimento tan fresco y apetecible está disponible ahora todo el día en la ciudad.

Los sevillanos pueden presumir de tener la primera máquina dispensadora de gazpacho del mundo. Rafael de Aquino es el responsable de esta revolucionaria iniciativa que está siendo todo un éxito en la capital hispalense. Él es el fundador y dueño de la Gazpachería Andaluza de Ramón Carande, que por qué no decirlo también es el primer negocio de este tipo en el mundo.

«El loco del gazpacho», como dice Rafael que le llaman, decidió montar este «arriesgado» comercio en el año 2003. «Digo arriesgado porque en principio tuve miedo a la hora de crearlo, ya que sólo vendemos gazpacho y salmorejo y no sabía si iba a poder sobrevivir con tan sólo dos productos a la venta», aclara de Aquino.

Han pasado 10 años y el negocio no ha parado de crecer, cada día tiene más adeptos y ya posee dos tiendas en Sevilla y una en Madrid. El secreto revela que es la elaboración casera. Además, añade que cada ingrediente está seleccionado con el máximo mimo posible. «Lo elaboramos con un tomate en concreto, las medidas adecuadas de pimiento, ajo y un buen aceite de oliva, hasta tenemos una sal específica para echarle».

Ahora, la Gazpachería Andaluza está en temporada alta, pero asegura que hay verdaderos adictos al gazpacho que lo toman durante todo el año y «realmente el negocio nunca decae».

Su próximo reto es enamorar a los ingleses con este delicioso manjar. Actualmente se encuentra en negociaciones con una importante cadena de restaurantes de Londres para vender botes de medio litro. «Aún no hay nada firmado, pero todo apunta a que se cerrará el contrato», destaca Rafael. Finaliza diciendo que no hay mayor orgullo que ver un proyecto propio prosperar y más  todavía «ser yo el encargado de dar a conocer este rico alimento de nuestra gastronomía en otras partes del mundo».