Primera visita, primer éxito. Mucho antes de que el Heraldo saliese a las calles de el Porvenir los vecinos del barrio ya estaban en las calles al son de villancicos y con bolsas vacías para recoger cuantos más caramelos mejor. La llegada de 100 animadísimos beduinos hicieron el resto.

Una marea blaquiazul colapsaba la calle Jorge Guillén antes de marcar las 18.30 horas y no se trataba de los hinchas del Recreativo, el Tenerife o el Leganés. Eran 100 beduinos con ganas de acompañar a su Heraldo por las calles del Porvenir. A esa hora, el Magistrado Federico Jiménez Ballester, designado Heraldo Real 2014 en el barrio, entregaba regalos a los vecinos más pequeños mientras por las ventanas de la sede del Distrito entraban cánticos navideños entonados por beduinos, pajes y asistentes.

A las siete en punto de la tarde el delegado del Distrito Sur, José Luis García, agradecía la asistencia de tantos vecinos a esta primera visita del Heraldo Real al barrio del Porvenir. Tras él, el propio Cartero tomó la palabra de una manera breve y directa que terminaba con un último aliento -casi innecesario teniendo en cuenta las ganas de fiesta con las que ya contaban los beduinos- que decía así: «Beduinos, ¡vámonos que nos vamos!».

Y dicho y hecho. Minutos después el Heraldo salía de la sede del Distrito para recorrer las calles del barrio, de su barrio. Los beduinos quemaron los polvorones y demás excesos culinarios de estas fiestas a base de bailes, saltos y cánticos. La banda anunciaba la presencia de este séquito por cada rincón de esta zona sur de Sevilla. El Heraldo estaba más que respaldado, ánimos no faltaban y los vecinos ayudaban. Allí no cabía ni un alfiler.

Niños y mayores bailaban al son que marcaban aquellos «negritos blanquiazules». Bolsas de plástico en mano recogían los dulces que conseguían coger al paso de esta cabalgata navideña que no hacía más que anunciar la llegada de los Reyes Magos que, pronto, también harán acto de presencia en este Distrito que este año, por primera vez en su historia, ha visto desfilar por sus calles al Heraldo Real.