El parque de María Luisa, declarado bien de interés cultural (BIC) e íntimamente relacionado con la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929, celebra este viernes el centenario de su inauguración y apertura al público. Con sus 34 hectáreas repletas de glorietas, estanques, fuentes y los emblemáticos espacios del monte Gurugú, la isleta de los patos y el romántico pabellón de Alfonso XII, el parque de María Luisa cumple un siglo siendo un icono indiscutible tanto para los ciudadanos de Sevilla, como para los turistas.

En la historia de este emblemático y frondoso parque público juegan un papel esencial los duques de Montpensier, quienes a mediados del siglo XIX adquirieron el palacio de San Telmo y las fincas que lo rodeaban y que ahora conforman el parque de María Luisa.

En aquellas fincas, los duques crearon unos jardines, parte de los cuales fueron cedidos a la ciudad en 1893, siendo estos terrenos los escogidos precisamente para crear el parque de María Luisa, tal y como hoy lo conocemos, con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. El paisajista francés Jean Claude Forestier fue precisamente la persona escogida para diseñar este jardín romántico indisolublemente unido al conjunto monumental de la Plaza de España, diseñado por el famoso arquitecto hispalense Aníbal González.

El 18 de abril de 1914, el parque de María Luisa fue finalmente abierto al público, aunque acogió tareas hasta 1922 a cuenta de la mencionada Exposición Iberoamericana. Con motivo de su centenario, desde el 15 de marzo media una amplia programación de actividades para celebrar la efeméride y difundir los valores paisajísticos e históricos de este emblemático espacio verde. La programación contempla conciertos, rutas botánicas, funciones teatrales, visitas a los pabellones de la Exposición Iberoamericana, conferencias y, como no, una aproximación a la figura del paisajista francés Jean Claude Forestier, autor del diseño del parque.