El colegio Pedro León y Arias de Saavedra, más conocido como el «colegio de los Alambres», ha tenido en los últimos años más de un «pretendiente». El último capítulo de esta historia se ha cerrado con la decisión de la hermandad de Santa Genoveva de renunciar a un proyecto social que tenía previsto poner en marcha en dichas instalaciones.

La corporación del Lunes Santo se ha visto obligada a abandonar el proyecto, puesto que la decisión de crear un economato social que fuera acompañado de un comedor social para necesitados, centro de mayores y una escuela de música, le ha llevado a tener varios enfrentamientos con la asociación de vecinos Santa Genoveva-Tiro de Línea.

La asociación lleva años persiguiendo las instalaciones del colegio para establecerlo como su sede social, para adecuarlo con una ludoteca, biblioteca y espacios para los mayores del barrio. La disputa entre la entidad y la cofradía nació cuando la asociación vecinal se enteró del proyecto de la hermandad. Según palabras de su presidenta, María Luisa Pérez García, «no nos parece adecuado que todo el colegio se le ceda a la hermandad, somos muchos los mayores que vivimos en el barrio y necesitamos un espacio más amplio», aunque añade que «a nosotros no nos hubiera importado compartir las dependencias».

Por su parte, Javier Bonilla, hermano mayor de Santa Genoveva, indica que «hay mucha necesidad en el barrio y queríamos hacer un plan ambicioso de formación y un comedor social que alimentara a tantos necesitados, en definitiva una obra social muy necesaria en los tiempos que vivimos». Asimismo, la institución vecinal mostró también su rechazo hacia el proyecto por miedo a que la zona se llenará de indigentes.

La decisión del Ayuntamiento
Para la puesta en marcha de esta iniciativa solidaria, la hermandad necesitaba además el beneplácito del Ayuntamiento de Sevilla, puesto que son unas instalaciones que están en manos del Consistorio. El delegado del Distrito Sur, José Luis García, explica que en un principio apoyó el proyecto, pero que finalmente Edificios Municipales consideró que el centro no reunía las condiciones adecuadas para montar una obra social de este calibre. Bonilla lamenta esta decisión, pero asegura que no quiere «malestar con nadie». Actualmente, la hermandad tiene instalado el economato en unas dependencias de la parroquia y espera pronto poder trasladarse a un local de 100 metros que les ha cedido un hermano. «Afortunadamente la gente es muy solidaria y tenemos comida para repartir todos los días», señala el hermano mayor.

De esta forma, el Distrito Sur ha decidido que lo más conveniente es poner el colegio a disposición de todos los vecinos siempre y cuando solicite con anterioridad las instalaciones. De hecho, ya hay varias entidades que están haciendo uso del edificio para talleres. El delegado subraya que todo aquel que quiera beneficiarse de las dependencias del centro puede requerirlo en la sede del Distrito Sur.