En Navidad miles de voluntarios se echan a la calle para brindar su tiempo y sus conocimientos a aquel que lo necesite. Pero éste no es un trabajo que se ciña sólo a una época del año. Es una labor que se alarga en el tiempo, y según dicen, una vez que lo pruebas es imposible dejarlo. Hoy con motivo del día internacional del voluntariado nos hemos acercado hasta el Club Palmera para conocer el día a día de las asociadas que son voluntarias.

Son jóvenes, solidarias, activas y aseguran que de todas las actividades que hay en la asociación la que más les gusta es el voluntariado. En el club desde pequeñas las han educado en principios solidarios. Sin ir más lejos, actualmente las más pequeñas guardan el dinero que iría destinado a chucherías para donarlo a los niños más desfavorecidos. Paloma Avellán, presidenta del Club, añade que, «hacer que las niñas compartan lo que tienen es uno de los principales objetivos que tenemos». Esta Navidad, niñas de entre cuatro y ocho años, ofrecerán alguno de sus nuevos regalos de Reyes a los que no tienen. Éstas son las grandes aportaciones de las más pequeñas. La mayores tienen un amplio abanico de acciones solidarias esta Navidad.

A partir de los catorce años las asociadas empiezan a poner en práctica todo los que les han ido inculcando a lo largo de su corta vida. «Llama la atención como desean cumplir los catorce años para poder salir a la calle y ayudar a los demás», declara Paloma. Hace apenas cuatro días estaban colaborando con la Gran Recogida del Banco de Alimentos, pero esa no es una acción puntual que hacen con la entidad. Todos los sábados del año las voluntarias recorren los barrios de la ciudad para llevar hasta las casas la comida recogida por dicha organización. En estas fechas también van a llevar  el musical que han entrenado recientemente en el Palacio de Congresos y Exposiciones hasta una residencia de ancianos. «Con esta iniciativa están ilusionadísimas, nunca antes lo habíamos hecho».

Ayuda en comedores, recogida y reparto de alimentos, visitas a enfermos o acompañamiento a ancianos son algunas de las actividades que llevan a cabo en estas fechas. Pero ellas saben que no sólo hay necesidad en estos meses. Por eso durante todo el año colaboran de forma muy activa con los más desfavorecidos. «Le hace muy feliz dibujar una sonrisa en la cara de estas personas».

Solidaridad en las cuatro estaciones del año
Invierno, primavera, verano y otoño cualquier fecha es buena para tender la mano a los que más lo necesitan. Por eso, el Club Palmera no para y organiza actividades durante todo el año. En verano realizan el campo de trabajo en diferentes ciudades europeas como Polonia, Lituania o Estonia. Un autobús y las ganas de muchas jóvenes desembarcan en estas ciudades para facilitar la vida a sus paisanos. Coser, pintar abrillantar el suelo o clases de apoyo a los niños, un completo trabajo que realizan durante 12 horas al día durante 15 días.

A pesar de llevar a cabo una gran cantidad de iniciativas, Paloma asegura que recibirían con mucho agrado más labores. «Actualmente son 45 voluntarias, pero estoy segura que podríamos ampliar el número si más entidades requirieran nuestra ayuda».