Pepe González Rodríguez es el párroco de la iglesia Jesús Obrero y director de la obra de la Fundación Don Bosco en el Polígono Sur, es uno de esos curas que se remangan para meterse en faena, y no es para menos debido a todo lo que llevan hacia delante en estas dos organizaciones que tienen un amplio programa de proyectos de ayuda a los más desfavorecidos, pero el servicio de caridad no se limita sólo a la atención de las necesidades ordinarias y urgentes, sino que desarrolla una serie de proyectos de promoción de la persona.

Pepe lamenta que en los tiempos que corren es complicado llevar a cabo su principal objetivo, que no es otro que la promoción de las personas «por desgracia tenemos que caer muchas veces en el puro asistencialismo por la avalancha de gente necesitada que hay y que vienen requiriendo única y exclusivamente el que se le atienda en las necesidades más urgentes, alimentos, medicamentos, pagar la luz, el agua… ». A pesar de esto en Jesús Obrero luchan para conseguir su propósito basándose en máximas como: «La parroquia ámbito privilegiado para la formación de los adultos» y «La parroquia debe ser la casa de los jóvenes». Este último podría ser seguramente el buque insignia entre todos los programas que trabajan.

A Pepe se le suaviza el gesto cuando habla del proyecto Maparra, como ellos lo han denominado. «Es el proyecto estrella, es el más demandado y creemos que también el más necesario, es el que va dirigido a niños de primaria y secundaria para apoyarlos escolarmente  y educarlos en valores como medio de prevención y promoción. Está totalmente subvencionado por Caritas Diocesana».

Tres días a la semana se trabaja con los chicos dándole clases particulares para evitar el fracaso escolar, refuerzan actitudes positivas que les ayuden al crecimiento como personas y fomentan la convivencia y las relaciones entre ellos. Toda esta labor se realiza implicando a padres y madres en el proceso «para nosotros es muy importante crear unos hábitos a la familia, por ello promovemos la convivencia familiar». Además de todo este apoyo durante el curso, en verano programan salidas a diferentes lugares de Andalucía, como visitas a Arcos, a Córdoba o a la playa, para que los pequeños y sus familiares conozcan otra forma de vida.

Este es sólo un ejemplo de los proyectos que llevan a cabo, también está el de promoción de la mujer, formación integral de la persona, el de farmacoterapia, apoyo psicológico o asesoramiento jurídico, entre otros. Más de 90 voluntarios de Caritas participan en la ayuda en los distintos programas. Pepe se enorgullece de tener esta misión y de tener tanto apoyo con estos colaboradores.