La parroquia de San Juan de Ávila, situada en la calle Sierra de Gata en el distrito Sur, ha sufrido una gran transformación desde que en el mes de septiembre llegara como párroco a ella el Padre José Capita. Esta iglesia construida en el año 2008 se encontraba  muy deteriorada y estaba perdiendo a la feligresía.

Hasta ese momento José había estado en la parroquia de La O en Triana, cuenta que el arzobispo le pidió «el favor» de que se trasladase a esta parroquia del Tiro de Línea. «Yo acepté encantado porque significaba un nuevo reto en mi vida, además quiero resaltar que me hago del sitio en el que trabajo», declara Capita, que destaca que él es sacerdote de la Iglesia y no de un barrio,  «yo estoy aquí para servirle a Dios».

Con las ideas tan claras a nadie le debe extrañar que desde el primer momento que pisó la parroquia haya trabajado sin cesar hasta conseguir sus objetivos: «Todavía quedan muchas cosas que hacer pero poco a poco y con la ayuda de los vecinos lo estamos consiguiendo».

Una de sus primeras acciones fue adecentar la imagen del edificio para que los fieles se encontraran a gusto y «que formaran parte de la casa del Señor». A partir de ese momento dice que las dependencias se fueron llenando de nuevo de gente que quería participar en la parroquia. Muchos de ellos son voluntarios de Cáritas, y una vez a la semana reciben a familias del barrio con necesidad y les ayudan. Mensualmente atiende alrededor de 50 familias. «Los feligreses son muy solidarios y aportan alimentos, dinero y ropa para lo más desfavorecidos». Capita declara que lo que más cubren son las necesidades primarias, pero también trabaja con el distrito por la reinserción laboral de estas personas, «se trata de ayudarlos para que ellos solos puedan salir adelante».  Comenta que muchas veces hay que «empujarlos» y hacer un seguimiento para que se motiven ante nuevos retos, «la pobreza no es sólo económica sino también de principios y hay que reorientarlos hacia nuevos estímulos».

Por último asegura que va a seguir trabajando como hasta ahora por el barrio y que está muy contento con la respuesta vecinal que está teniendo.  «Agradezco al arzobispo que me haya traído hasta aquí y que me haya ayudado como lo ha hecho».