Los muchos metros sobre los que se construye la flamante sede de la asociación Vencedores apenas pueden dar abasto a las ingentes esperanzas de los vecinos de las Tres Mil viviendas. Cambio. Ese es el motor que mueve a un buen número de voluntarios que capitaneados por Pedro Molina ya ha demostrado que la regeneración de barrio depende de todos los que en él residen. El epicentro de este movimiento social está en el conjunto seis de la calle Novelas Ejemplares del Polígono Sur. La nueva casa ya está abierta al barrio.

Cristina ríe, María del Carmen ríe, Pedro ríe, Rafael, Javi, Francisco… todos tienen una sonrisa que ofrecer. En general, las Tres Mil ha dibujado una sonrisa en el acto de inauguración de la sede de la Asociación Cultural y Gitana Vencedores. Un numeroso grupo de vecinos copa la entrada del edificio que albergará las clases, la oficina de la Trabajadora Social, el ambigú y el futuro gimnasio. Cambio. El espacio que en tiempos fue un fumadero de droga, totalmente derruido, es ahora una digna sede que Vencedores ha conquistado a la inmundicia.

Reparto de fruta en VencedoresLa Empresa Pública de Suelo de Andalucía (EPSA) cedió hace un año un pequeño local a Vencedores justo en un edificio abandonado de Las Vegas. El mismo inmueble que protagonizó el cartel de la película «Polígono Sur, el arte de las Tres Mil» y en el que un burro asomaba la cabeza por uno de los balcones. Hacía años que esa misma finca era frecuentada por yonquis que consumían en lo que un día fue un bloque de viviendas.

«No veía ‘chutas’ (jeringuillas) desde los noventa», detalla Francisco, uno de los voluntarios. «Tuvimos que entrar con botas de protección y mascarillas para evitar pincharnos y soportar el olor nauseabundo», añade Pedro Molina, el presidente de Vencedores. Con mucho trabajo, los vecinos sacaron camiones de basura. «El montón de mierda llegaba a la segunda planta», afirma el presidente.

Hoy, donde antes había cochambre, hay aulas donde enseñar a leer y escribir a las mujeres del barrio; donde antes campaban las ratas, hay una zona con bicicletas y máquinas de gimnasia; donde antes apenas se podía respirar, hay una cafetería en la que desde ya se darán cita las conversaciones entre vecinos, voluntarios y amigos.

«Estamos aquí para vosotros, porque vuestros problemas, son nuestros», explica la trabajadora social, Cristina Reina. «Que vuestras metas y ganas para mejorar dependen de vosotros pero si necesitáis un empujón para lograrlo, estaremos encantados de echaros una mano», añade. Las palabras también buscan a las mujeres del barrio, que son mayoría en la inauguración. «Es hora de que miréis un poco por vosotras», advierte. En la nueva sede se darán clases de alfabetización, clases grupales para ponerse en forma, charlas de autoestima y un largo etcétera.

En su intervención, el presidente Molina ha agradecido su trabajo a los voluntarios y a las distintas administraciones que han prestado su apoyo para hacer realidad esta nueva sede así como al Banco de Alimentos de Sevila, «por facilitar la comida a las familias y dar la opción de comer caliente, verduras y fruta a nuestra gente». Recuerdo también para la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA). «Apostaron por nosotros, se sentaron, escucharon nuestras necesidades convirtieron nuestras ilusiones en realidad, un lugar para nuestra gente y para ejercer nuestra labor», explica Molina.

Inauguración de la sede Vencedores

A la inauguración, además de políticos, directores de centros cívicos y demás representantes de las administraciones, también acudió el responsable del proyecto «Un tatuaje en la piel que habito», Seleka, el graffitero sevillano que comisarió esta acción en los muros de las Tres Mil. El propietario de la galería Delimbo llegó acompañado de Boris Hoopek, un artista contemporáneo alemán de primer nivel internacional que aprovechó la oportunidad para pasear por las Tres Mil con el firme propósito de añadir una de sus obras al catálogo de pinturas firmadas por artistas de la talla de El Niño de las Pinturas, 3TTMan, Osier, Repo, Joeking, Rois y Seleka, que ya se pueden ver en Las Vegas.

Arte, solidaridad, convivencia… Algo está cambiando en las Tres Mil. Y los «Vencedores» se postulan como el motor de cambio. Un nuevo aire que tiene su epicentro en el conjunto seis de la calle Novelas Ejemplares del Polígono Sur.