A las ocho de la mañana suena el timbre de la Asociación Entre Amigos, aproximadamente una veintena de niños esperan a que Coral, una voluntaria, les abra la puerta para dar paso a la rutina diaria. Lo primero que hacen estos pequeños, acompañados de sus madres, es darse un baño de agua caliente, luego se perfuman y se visten con ropa limpia. Tras la ducha toca llenar el estómago, un vaso de leche caliente, unas tostadas y galletas que aportan todos los nutrientes necesarios para afrontar un duro día de colegio. Por último, antes de dirigirse a la escuela, un lavado de dientes y como recompensa a cada paso bien hecho un punto positivo que a final de semana se materializará en un regalo.

Así son todas las mañanas de la asociación Entre Amigos y del programa «higiene y despertar» desde hace más de 20 años. Cuenta Luis Martín, presidente de la asociación, que todo comenzó porque había muchos niños que no iban a la escuela porque no les dejaban entrar por no estar aseados o porque se dormían en las clases por falta de alimento. «Pensamos que la respuesta estaba en dar este servicio básico que para muchos es un lujo». En este proyecto se atienden a más de 20 familias, para que puedan disfrutar de la prestación deben tener a los hijos escolarizados. «Para nosotros lo principal es que lo niños estén en el colegio, a partir de ese momento es cuando empezamos a ayudar» declara Luis.

Técnicos especializados hacen un seguimiento de la asistencia de estos alumnos a clase y de su comportamiento. Nuria Domingo es una de las técnicos y además la responsable de este centro donde se asean, comenta que las familias deben cumplir unas normas para beneficiarse de este programa, «hace poco atendíamos a una madre con ocho hijos, pero no cumplía con las reglas y tuvimos que sacarlos de este plan». Según cuentan, hay muchas madres que se dedican a la mendicidad y que se llevan a los niños con ellas, «en este caso tenemos que hablar con ellas para que dejen de asistir porque no podemos permitir que utilicen a sus hijos para esos fines» comenta el presidente.

El objetivo final es darles recursos a estas personas en riesgo exclusión social para que poco a poco adquieran estos buenos hábitos y los lleven a cabo sin tener que ser guiados. «Lo perfecto es darle las pautas y que por ellos mismo asistan al colegio sin tener que ser obligados», comenta Nuria. La responsable declara que son la personas más desfavorecidas del Polígono Sur «si por lo menos con nuestro trabajo conseguimos que se formen académicamente es un logro».