El centro de encuentro y acogida del Polígono Sur cumple hoy un mes de vida en su nuevo edificio de la avenida de la Paz. Sólo han hecho falta 30 días para conseguir resultados muy positivos en esta recién inaugurada sede, que tiene muy buenas instalaciones para atender a personas en riesgo de exclusión social, preferentemente a los drogodependientes.

La máxima de los trabajadores del centro es desarrollar estrategias de reducción de riesgos y daños para las personas con problemas de adicción. En este sentido, se priorizan aquellas intervenciones dirigidas a minimizar los daños provocados por conductas adictivas, a orientar sobre las consecuencias del consumo, a evitar riesgos y a acceder a los recursos de atención sociosanitaria, así como a programas formativos y laborales, entre otros. La relación con los usuarios es muy familiar, para Ignacio López Martín, director del centro de acogida, gestionado por la Fundación Atenea, es primordial que estas personas reciban un trato cariñoso y afectuoso. De esta forma, todos los servicios que se prestan son personalizados, sin citas previas ni listas de espera.

Lo que pretenden es facilitar la vida a personas que no encuentran su hueco en la sociedad y en este espacio hallan cobijo y apoyo. Aquí tienen atención sanitaria, estancia y descanso, duchas, comida y bebida reparadora, servicios de información jurídica, apoyo psicológico, lavandería y servicio de ropero,  este último, como indica Ignacio, «es muy necesario para ellos, ya que viven en la calle y estropean mucho la ropa». Una lista interminable de prestaciones que se suman a las actividades de ocio que llevan a cabo, como excursiones o conferencias formativas.

El director ha mostrado su satisfacción con el buen funcionamiento que ha tenido el centro desde su apertura. No nos ha podido ofrecer un dato exacto de los usuarios que han tratado, pero asegura que han sido muchos los que se han acercado para recibir ayuda. Además los trabajadores se están encargando de trasladar a las personas necesitadas de este servicio cual es la nueva ubicación del edificio. Resalta la gran acogida que han tenido por parte de los vecinos del barrio. Meses antes de mudarse, informaron por la zona de la ayuda que prestaban y de las personas que acudían a recibirla. Según cuenta Ignacio, «no ha hecho falta pedir su colaboración, los primeros días ya estaban donando ropa para los integrantes del centro de acogida ».

Ignacio espera poder ofrecer poco a poco más prestaciones entre ellas, el servicio de merienda y el de enfermería. «Paso a paso iremos creciendo como lo hemos hecho hasta el momento».