«Uno de los momentos que ha marcado mi vida fue cuando una mujer se me acercó por la calle y me preguntó si yo era Eugenio Baisón, yo le contesté que si, en ese instante vi en sus ojos que, sin yo saberlo, había hecho algo muy grande por ella». Seguramente, Eugenio Baisón, donante de sangre, había salvado la vida de esta señora o de algún familiar con su donación.

Muchas madres pueden seguir besando a sus hijos, abuelos viendo crecer a sus nietos, o algún que otro joven puede pensar en un futuro gracias a Baisón, porque él no es un donante cualquiera. En total ha realizado 160 donaciones en toda su vida «un hombre puede hacer cuatro donaciones al año, lo que significa que en cuarenta años no he fallado ni una sola vez», indica Baisón.

Ha pasado mucho tiempo, pero recuerda perfectamente la primera vez que donó, como dice «eso nunca se olvida porque la satisfacción que sientes es maravillosa». La primera vez fue en Badajoz «le tenía un pánico tremendo a la aguja, pero pienso que ser donante es un estado del alma y yo tuve ese sentimiento», comenta Eugenio. A partir de ese momento, ha dado su sangre allí por donde ha ido, incluso, se desplazó hasta Madrid cuando ocurrieron los atentados del 11 de marzo para aportar su granito de arena.

La pérdida de su hijo y de su mujer le hicieron concienciarse, aún más, de la situación. Ahora es a lo que se dedica, a concienciar. A sus 65 años, este vecino de Sevilla, de origen extremeño, ya no puede ofrecer su sangre, pero su labor sigue siendo muy importante. Se dedica a organizar campañas y a animar a la población a donar. Lo hace en ayuntamientos, centros cívicos, universidades… Con la juventud se muestra muy satisfecho «se tiene muy mala imagen de los jóvenes, pero ellos sin duda son los más solidarios», resalta Baisón.

Ha recibido multitud de premios y homenajes por su labor «no sé si soy merecedor de todos ellos, no quiero premios, sólo pretendo que mi testimonio llegue a la gente». Su mensaje es claro y directo «yo le digo a la gente que se pongan en la situación de que a un familiar le hace falta una transfusión de sangre y no hay en el hospital, y les pregunto seguidamente ¿qué pasaría?». Esta es la lucha de este héroe para muchos. Su último reconocimiento lo recibirá hoy de manos de Joaquín Lazo, presidente de la Asociación de donantes de sangre de Sevilla.