La asfixia económica tiene entre las cuerdas a la asociación cultural y gitana Vencedores, que desarrolla su actividad en la zona más deprimida del Polígono Sur, Las Vegas. Sus dirigentes lanzan un mensaje de alerta a las Administraciones para recabar el apoyo económico que permita salvar el gimnasio, abocado al abandono si no se satisface el pago de un préstamo solicitado por la entidad vecinal. El plazo de agota a primeros de marzo.

El reloj sigue corriendo para las Tres Mil Viviendas. En menos de un mes, la barriada Martínez Montañez -conocida popularmente como Las Vegas- verá como cierra «el único recurso» del que disponía esta deprimida zona del Polígono Sur sevillano. Un espacio que la asociación Vencedores fue comiendo a la droga y que, gracias al trabajo de sus voluntarios, han convertido en un «centro social, cultural y deportivo desde donde seguir reconquistando Las Vegas», explica el presidente de esta entidad, Pedro Molina. «Donde antes había un fumadero, hoy hay un gimnasio», subraya el portavoz.

Para la transformación de su sede, la asociación Vencedores pidió un préstamo a la cooperativa Cop57 de 35.000 euros que deberá devolver en cinco años y 680 euros al mes. El dinero que garantizaría la viabilidad económica vendría del gimnasio y las cuotas de los socios. Pero lo que sobre el papel funcionaba se ha topado con la realidad de un barrio «en el que la gente pasa hambre de verdad», confiesa Molina. «No podemos pedir un euro al día por utilizar nuestras instalaciones, los vecinos no se lo pueden permitir», añade.

El gimnasio de Vencedores

Así las cosas, la asociación ha iniciado los trámites para rehusar al espacio, cedido por la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), dependiente de la Consejería de Fomento y Vivienda de Junta de Andalucía. «Si nadie nos ayuda, a principios de marzo cerraremos el gimnasio y nos replegaremos en el centro cívico El Esqueleto», advierte Molina. «Aquella luz que se encendió para promover el cambio se apagará», lamenta. «Lo que antes fue un fumadero, volverá a ser un fumadero», admite con resignación el presidente de Vencedores.

La agencia AVRA dedicó hasta 50.000 euros para la reforma de uno de los bloques de Martínez Montañez. En el proceso de limpieza «se llegaron a sacar camiones y camiones de basura», recuerda Molina. «Chutas (jeringuillas), colchones… el olor era tan insoportable que teníamos que entrar con mascarillas», detalla. «Pero hicimos el trabajo porque éramos conscientes de que el trabajo de regeneración de Las Vegas se debía hacer desde dentro», subraya.

Meses después, una vez acondicionado el espacio y habiéndose ganado la admiración de la sociedad y el respeto de los vecinos, el espacio cerrará sus puertas. Para evitarlo, los Vencedores han iniciado una ronda de conversaciones con las distintas Administraciones. Desde la Comisionada del Polígono Sur, María del Mar González, quien ha mostrado su su intención de ir puerta a puerta pidiendo ayuda a esta entidad; al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, con quien Molina está citado en los próximos días en una reunión en la que también participará la delegada de Asuntos Sociales, Familia y Zonas de Especial Actuación del Ayuntamiento de Sevilla, Lola de Pablo-Blanco. «Nos han adelantado que quieren desarrollar un plan de choque», confiesa Molina, quien huye de «colores políticos, porque el hambre no entiende de política».

Si las ayudas no llegan en menos de un mes, la deuda recaerá en la veintena de socios que avalaron el crédito. «Venderemos la maquinaria y saldaremos la mitad de la deuda; el resto la pagaré yo de mi sueldo», confirma Molina, que se dedica a la venta ambulante y es padre de familia numerosa. «Pagar, pagaremos, porque nos comprometimos a ello», subraya. Mientras, el reloj sigue corriendo para las Tres Mil.