Un euro, ¿qué puedes comprar con un euro? Con un euro se puede comprar un refresco, un café, un dulce, una vela, un cuaderno o cuatro prendas. Sí, cuatro prendas también pueden costar un euro. Sólo hay un sitio en Sevilla en el que puedes encontrar a este precio la ropa y es en el Polígono Sur.

No es cuestión de rebajas ni de liquidación de una tienda, el espacio en el que se encuentran estas ofertas sólo entiende de solidaridad. Y es que la parroquia Jesús Obrero, a través de Cáritas, tiene un programa de promoción de la mujer donde tratan que estas señoras en situación de marginación social se inicien en un proceso de formación integral y familiar. Ellas se encargan de coser, lavar y planchar el vestuario que donan particulares y comercios, cuando todo está adecuado para la venta ellas mismas se encargan de atender al público que va a la tienda. El resultado tiene una doble labor social: un sueldo para estas mujeres que reciclan la ropa y la venta de prendas a muy bajo coste para que todo el mundo del barrio se pueda vestir decentemente.

Seis monitoras, todas voluntarias, enseñan a las mujeres más desfavorecidas de la zona una actividad basada en habilidades domésticas para que aporten unos ingresos a la escasa economía familiar. «Es importante para ellas aprender estas labores y atender a los clientes como experiencia laboral, de socialización y de apertura a los vecinos del barrio» declara Ana Romero, profesora del taller. La formación es muy variada, una monitora se encarga de enseñarlas a lavar, otra le da lecciones de lectura y escritura, y por otro lado, una médico le aconseja como dar a sus bebes de comer adecuadamente, un taller muy completo que prepara a las mujeres para la vida familiar y laboral.

Chaquetas, vestidos, jerséis, pantalones, incluso trajes de comunión a 10 euros con las etiquetas puestas. Todo ordenado en las estanterías y percheros por tallas y colores, a simple vista podría parecer una tienda cualquiera. Pero esta es diferente, es un comercio que no busca el negocio, sólo ayudar a vivir más dignamente a los vecinos del barrio. «Nos sentimos muy orgullosas porque es una atención especial a la gente del barrio, ver lo bien que van vestidas nos motiva para seguir trabajando» indica Ana.

Ir de compras, algo que para muchos puede ser una diversión o un capricho para María, vecina del Polígono Sur, es una necesidad. Ella es abuela y tiene muchos nietos a los que vestir y alimentar y no tiene recursos económicos. Ella ha comprado peleles, leotardos y camisetas, todo para sus pequeños. Ana, por su parte, le entrega potitos y una canastilla, estos dos últimos de manera gratuita. «Para los bebes damos la comida gratis, son criaturas que no tienen culpa de nada» añade la monitora, que dice que con la crisis ha aumentado la asistencia «últimamente viene mucha gente, no sólo personas de aquí, también de otros sitios, precisamente ahora tenemos aquí a una señora que es de Dos Hermanas, pero atendemos a todos, porque nuestra misión es darle soluciones a los más necesitados, no importa de dónde sean» concluye Romero.