A pesar de la gran presencia policial y de las 486 denuncias que se han interpuesto en el último mes a los aparcacoches ilegales desde que comenzó el protocolo especial de actuación contra los gorrillas, los vecinos de la zona de Bami y de los aledaños del Hospital Virgen del Rocío siguen quejándose.

Con esta acción, el Ayuntamiento ha querido erradicar uno de los mayores problemas que viven día a día los vecinos, trabajadores y visitantes de la zona. Pintadas en los coches, robos, amenazas a los conductores, peleas entre gorrillas son ejemplos de la situaciones diarias de estas calles.

Sebastián Ramírez, vecino de la calle Castillo de Olvera, declara que la situación es muy preocupante, «no nos sentimos seguros, veo el ambiente más o menos igual, hay gorrillas a todas horas del día pero sobre todo por la noche». Añade que este asunto es insostenible, «me han abierto el coche cinco o seis veces, incluso cuando alquilé una cochera».

Las opiniones tienen un factor en común y es el miedo. Ángel Marín, camarero del bar Constantina, asegura que durante el día están más tranquilos pero que, «cuando llega las 10 de la noche la zona parece ser el punto de encuentro para estas personas». Él comenta que no ha tenido problemas en el bar pero reconoce haber visto ataques a muchos residentes del barrio.

La opinión generalizada es que las mujeres son el «blanco fácil», según dicen las intimidan más y si no les dan dinero le hacen destrozos en los coches.

Pero estas no son las únicas quejas de los vecinos, insisten en que tienen la barriada muy sucia, «tiran las litronas en medio de la calle y hacen sus necesidades donde les apetece», afirma Antonio Melero. Tanto él, como Juan Manuel Rodríguez llevan viviendo aquí 37 años y dan el caso por perdido.

Tal como nos cuentan la situación viene de lejos pero el Ayuntamiento de Sevilla continuará trabajando en este problema y el protocolo de actuación seguirá incidiendo en la erradicación de los aparcacoches ilegales. De hecho, en el último mes se han denunciado a un total de 486 gorrillas, aunque finalmente muy pocos abonan la multa correspondiente. El Ayuntamiento ha incrementado notablemente la presencia policial en Bami ya que ha sido una de las zonas en las que mayores incidencias se han registrado.